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Una aproximación al perfil del pensamiento politico de P.J.CH.

Por Edgard Macías Gómez, Miembro coordinador del Movimiento de Solidaridad con Nicaragua (MSN).

Nacido en el seno de la familia Chamorro, un apellido tradicional a como lo es el apellido Sacasa, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal cargó toda su vida, injustificadamente, con el lastre de las críticas que se han hecho a esa familia como sinónimo de la oligarquía nicaragüense, pese a que desde su época de estudiante, como parte de la generación universitaria del 44, juventud que luchó en las calles, sufrió persecución, torturas y destierro, Pedro Joaquín tomó distancia del conservatismo tradicional, declarándose desde entonces rotundamente anti-somocista, admirador de la lucha de Sandino, y separándose ética y políticamente de aquellos conservadores que formaron la llamada Segunda República Conservadora (1910-1927), que no se parecían  en nada a los patriarcas que dieron vida a la Primera República Conservadora (PRC) (1857-1893), conocida también como el régimen de los 30 años,- que más bien debiera ser llamada Primera República Conservo-liberal,- que sentó las bases de un frágil e incipiente Estado Nacional de Derecho, y que posiblemente es la referencia de Chamorro Cardenal cuando expresa su lema de batalla “Nicaragua volverá a ser República”.

A partir de esa experiencia de 1857-1893, la frágil república fue objeto de ataques y deformaciones, tanto de parte de dictadores liberales como Zelaya, que durante 17 años estableció una dictadura, y de los Somoza, así como de politiqueros conservadores al estilo de Adolfo Díaz  y Emiliano Chamorro.

En 1946, como parte de los jóvenes profesionales producidos por esa juventud universitaria del 44, Pedro Joaquín formó parte del proyecto político UNAP, Unión Nacional de Acción Popular, que sostenía un programa revolucionario, planteando la separación de la juventud de los partidos históricos, enarbolando en forma sutil los principios del socialcristianismo. Sus principios eran el pluralismo político, -algo insólito en aquellos tiempos-, cambios sociales y nacionalismo; repudiaban el papel jugado  por las paralelas históricas, rechazaban los pactos libero-conservadores, el tratado Chamorro-Bryan y la política entreguista de los partidos tradicionales a lo largo  de la primera mitad del siglo XX.

Los fundadores de UNAP fueron: Pedro Joaquín Chamorro, Reinaldo Antonio Téfel, Gustavo Adolfo Vargas, Arturo Cruz Porras; luego se integraron Ernesto Cardenal, Emilio Alvarez Montalván, Rafael Gutiérrez, Rafael Córdova Rivas, Eduardo Rivas Gasteazoro, René Vivas Benard, Alvaro Córdova Rivas y Víctor Rodrigo Tinoco, entre otros. Eran jóvenes profesionales procedentes de familias conservadoras (12) y liberales, (9). El acta de fundación está firmada por 25 personas.

Al producirse la Rebelión de Abril en 1954, dirigida por Adolfo Báez Bone, y fracasar esta, varios miembros de UNAP sufrieron cárcel, tortura y destierro; igual sucedió al producirse el asesinato de Anastasio Somoza García en 1956, y  por fin UNAP terminó por disolverse. Sus principales dirigentes, Pedro Joaquín Chamorro y Reinaldo Antonio Téfel, decidieron integrarse entonces a las filas del partido conservador, no con el objetivo de dividirlo sino de transformarlo en un partido moderno, de orientación socialcristiana, revigorizándolo, al extremo que volvió a ser una alternativa electoral echada a perder por el liderazgo caudillista de Fernando Agüero Rocha, cuyo uno de los episodios más sangrientos fue la masacre del 22 de Enero de 1967 y el pacto Kupia Kumi.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y Reinaldo Antonio Téfel intentaron además la lucha armada y organizaron la Rebelión de Olama y Mollejones, en 1959, que fracasó, sufrieron cárcel, fueron juzgados por una corte militar y Pedro Joaquín fue condenado al destierro de donde posteriormente escapó acompañado de su esposa.

Al fracasar su proyecto de transformar el partido conservador, Téfel y Pedro Joaquín hicieron su solicitud de admisión al recientemente formado (1957) Partido Socialcristiano Nicaragüense (PSCN). Téfel fue aceptado con reservas pero Chamorro fue rechazado por los fundadores del mismo como  consecuencia de la gran enemistad que tuvieron estos con él hasta que todos murieron. Ante esto, Pedro Joaquín se dedicó a combatir la dictadura somocista a través del periodismo, tanto escrito como radial, apoyar al movimiento obrero independiente, MOSAN y CGTi, y a tratar de agrupar a ciertos sectores conservadores. en la llamada Acción Nacional Conservadora (ANC).

En 1970/71, fracasa la Coalición Opositora Nacional, CON, (integrada por el Partido Liberal Independiente (PLI), el Partido Socialcristiano (PSC), Acción Nacional Conservadora (ANC), y el Partido Socialista Nicaragüense, (PSN), al rechazar la antigua dirigencia socialcristiana la admisión del Dr. Ramiro Sacasa Guerrero y su grupo MLC, ya distanciados desde 1969 del General Somoza Debayle en su afán reeleccionista.

En 1972, una nueva dirigencia encabezada por el Dr. Manuel Morales Peralta toma la dirección del PSCN y comienza a  elaborar una nueva concepción de unidad, y con el Dr. Chamorro comienza a promoverse la formación de Unión Democrática de Liberación UDEL, que incluyó como miembros no solo al Dr. Sacasa y su Movimiento Liberal Constitucionalista, sino al  Partido Socialista Nicaragüense y a las dos centrales sindicales independientes, plasmándose así un nuevo concepto y conformación de unidad a base de organizaciones y no de personalidades, una unidad no cortoplacista ni electorera sino concebida para organizar un instrumento de lucha más efectivo en contra de la dictadura somocista.

Hemos hecho este brevísimo perfil de la trayectoria política del Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, porque desde allí puede verse su visión, la línea de su pensamiento político, que luego puede ser ampliado y reflejado en sus escritos, tanto en sus editoriales en el diario La Prensa, como en otros documentos.

En primer lugar, notemos que Pedro Joaquín rompe con la  tradición de la familia Chamorro, se convierte desde su juventud, en un rebelde dentro del núcleo de esta familia, aunque el hecho de llevar ese apellido, lo  perseguirá toda su vida como una maldición, como parte de la herencia del conflicto de los siglos que fue la guerra llena de odio entre los liberales y conservadores desde la época de la anarquía y la guerra nacional, independientemente del hecho de que este Chamorro Cardenal no era un conservador tradicional sino un hombre que había optado, como vemos adelante, por una nueva ideología.

En 1959, al ir a Cuba y presentarse ante el triunfante Fidel Castro, jefe de la revolución cubana, arrogantemente éste le  pregunta su nombre- aunque ya lo sabe, ya lo conoce- y al responderle Pedro que se llama  Pedro Joaquín Chamorro, Fidel le contesta: “ Conque usted es Pedro Joaquín Chamorro, pues verá, dijo casi gritando, a usted yo no lo voy a ayudar jamás, ustedes los Chamorro son parte de quienes han explotado a los nicaragüenses, así que jamás ayudaré a ningún Chamorro!”.

¡Y qué quiere- contestó Pedro Joaquín, que me saque la sangre?! Pero Fidel nunca le ayudó y Pedro continuó su lucha sin esa ayuda.

Resumiendo, desde que estaba en la universidad y formaba parte del grupo de estudiantes universitarios de la generación del 44, Pedro Joaquín se proyecta como:

*Un enemigo acérrimo de la dictadura somocista y un luchador por la democracia;

*Un admirador de Sandino y su lucha anti intervencionista;

*Un cuestionador de los partidos tradicionales, de las paralelas históricas conservadoras y liberales;

*Un cuestionador de la política de pactos entre el somocismo y el conservadurismo;

*Un partidario del pluralismo político (que nunca se logró bajo  el somocismo), solamente a nivel  de los grupos opositores al somocismo.

*Un buscador de nuevos conceptos políticos, plasmados, primero en el proyecto UNAP, que aunque era pluralista, contenía también una importante hegemonía presencia socialcristiana, o al menos, cristiana y al dejar de existir, dio lugar a la aparición de grupos partidarios de orientación socialista, socialcristianos  propiamente dichas y grupos independientes.

*Plantea como el eje central de su búsqueda, la democratización de Nicaragua, simplificada en su lema de lucha: “Nicaragua volverá a ser República”; es decir, es republicano, con el cual coincidió luego otro rebelde, esta vez del liberalismo, el  Dr. Ramiro Sacasa Guerrero cuando éste dice “Por una Nicaragua para todos”.

*Usó todas las formas de lucha a su alcance: la lucha estudiantil, la formación de nuevas organizaciones, la lucha armada, la lucha periodística, el apoyo  al sindicalismo independiente.

*Buscó y apoyó siempre la unidad de las fuerzas opositoras a la dictadura somocista.

*Denunció sistemáticamente la violación de los derechos humanos que cometía del somocismo y su denuncia ante el congreso de los Estados Unidos lo resume; denuncia que no pudo hacer personalmente porque en ese momento sufre la supresión de sus derechos civiles y políticos como pena al publicar  el documento de los 27 y decir, No hay por quien votar.*Buscó la conciliación nacional, especialmente de las filas opositoras al somocismo, y esto lo llevó a hacer su solicitud de admisión al recién formado partido socialcristiano (PSCN), y absurdamente, quienes en ese entonces controlaban ese pequeño partido,  lo rechazaron..

Si seguimos el proceso de maduración de Pedro Joaquín observamos el desarrollo  de una persona que se declaraba católico progresista, con una ideología personal de carácter nacionalista, incluso, nicaragüense, anti-intervencionista, democrática, republicana, pluralista, participacionista, hombre de centro más que izquierdista. Si bien fue buen amigo del presidente Carlos Andrés Pérez y otros miembros de la internacional socialista (IS), lo fue también de los dirigentes de la Confederación de Trabajadores Latinoamericanos (CLAT), sindicalismo socialcristiano, quienes lo contactaron para organizar su filial en Nicaragua, estando más cerca de un catolicismo progresista, que de una social democracia, pues católico, de origen conservador y empresario, nunca manifestó simpatía por ninguna idea proveniente del marxismo. Aceptó la participación de dirigentes marxistas en base a su amplia idea pluralista de unidad para combatir a la dictadura somocista.

Y lo deja traslucir en sus intervenciones públicas. Al fundarse UDEL, en Masaya, el 15 de Diciembre de 1974, dice:“”Nos combaten de los dos lados porque somos pluralistas, porque caben en UDEL los socialistas, conservadores, socialcristianos, porque caben todos los nicaragüenses” Observamos aquí u Pluralismo auténtico y un centrismo, algo desconocido en ese tiempo.

“Eso quiere decir, agrega, que vamos en el camino abierto y recto de la media calle. En el camino correcto cuyo recorrido es imposible a quienes no desean la conciliación plena de los nicaragüenses. Este es un esfuerzo nuevo en pro de la liberación del nicaragüense.

Nuevo porque está concretado en un programa claro, porque no va dirigido a un objetivo electorero. Nuevo, porque es la primera vez en la historia que las centrales obreras y todas las corrientes de opinión política se juntan en una acción común. Porque su objetivo no es medrar de lo antiguo, medrar del sistema, medrar del gobierno, sino cambiar el gobierno, transformar el sistema”.

Notemos también el notable el énfasis en el pluralismo y el centrismo del Dr. Chamorro; la ausencia de odio en su quehacer político, su actitud conciliadora entre los opositores, su creencia en programas, no en líderes ni caudillos, su alejamiento del quehacer meramente electorero, su simpatía hacia el movimiento de los trabajadores, su objetivo de cambiar el gobierno, de transformar el sistema y no de medrar del sistema.

“los escépticos preguntan, expresa, cómo vamos a lograr ese cambio. Para eso tenemos una sola respuesta: la resistencia cívica organizada contra el régimen. La resistencia que significa decir no a las presiones del absolutismo, que significa hacer acto de presencia y de trabajo en la organización de nuestros cuadros, la resistencia de estar siempre levantados, erguidos, de pie contra la imposición”.

Notable la fuerza con que manifiesta la Resistencia como método básico de lucha, pero de una resistencia cívica organizada, alejada del espontaneísmo o de esperar que los ciudadanos resistan espontáneamente, porque no hay ninguna insurrección espontánea; no dejarse presionar, hacer acto de presencia y de trabajo en las organizaciones. De trabajar efectivamente y no solo de boca o de crítica.

“Queremos gobernar, agrega, pero no queremos gobernar para beneficio nuestro, ni para concesiones petroleras, bananeras, cementeras, de transporte o monopolios, o para hacer negociados sino para poner en práctica el programa de coincidencias mínimas de UDEL”. Vemos aquí una declaración en contra de la corrupción, llena de fuerza patriótica.

E insiste en su nacionalismo: “UDEL, dice, es la única alternativa verdaderamente nacionalista que se ofrece a los nicaragüenses, y eso, además de ser la razón de su éxito, debe ser el motivo de nuestra preocupación porque no debemos dejar ni que se entuma, ni que se desborde por los cauces de un entusiasmo desorganizado, pues en ambos extremos dejaría de ser viable, lo cual quiere decir que perdería su carácter de alternativa.

El nacimiento y vida de UDEL agrega, han discurrido en una dinámica de funcionalidad eminentemente popular, o sea, que es popular sin propaganda, lo cual quiere decir que realmente vive en el ánimo, en el corazón, en el alma del pueblo, el cual ha buscado durante mucho tiempo una alternativa como esta.

Aquí Pedro retoma el carácter popular de la unidad; si el pueblo no está en la unidad, y solo están las cúpulas, no hay unidad efectiva y sólida, no hay verdadera unidad.

Y aquí quiero hacer una aclaración, señala- se habla como es natural del pueblo y se lo invoca siempre, aunque sin definirlo, sin identificar a sus componentes, sin auscultar sus verdaderas esencias políticas, económicas y sociales; voy a aventurarme a afirmar que en Nicaragua pueblo significa- al menos para mí- todo lo que no es dinastía: todo lo que no es Somoza, o la aceptación del somocismo por colaboración directa o por formar parte del sistema corrompido que el somocismo patrocina.

Y son pueblo, desde luego, el obrero, el campesino, como también el estudiante, el profesional y el empresario progresista con sentido de responsabilidad social y de responsabilidad nacional.

Es decir, somos pueblo, los republicanos de este país, quienes no queremos colaborar con el feudo, con el reino, con la monarquía; quienes ni nos plegamos ni nos doblegamos a los intereses bastardos de nuestros opresores.

Somos pueblo todos quienes deseamos el establecimiento de una nueva República, auténticamente democrática, en la que las diversas corrientes ideológicas puedan tener libertad para expresarse, y libertad para elegir su destino y su dirigencia, dentro de un  marco nacionalista y respetuoso de la dignidad humana.

Notamos aquí una verdadera declaratoria de pueblo, pluralista, lejos del concepto tradicional de pueblo, limitado al sector obrero campesino, tanto de la derecha como de la izquierda. “Nuestra promesa a los nicaragüenses”, agrega, es de TRABAJO, ORGANIZACION Y SACRIFICIO; nuestra bandera es de no rendición y de liberación; y nuestro principal objetivo, es el de lograr que Nicaragua vuelva a ser República!”.

Y en su discurso inaugural del seminario de la juventud udelista, decía:

UDEL es una alianza de partidos y organizaciones sindicales que han comprendido la necesidad de unirse contra el totalitarismo cesarista, explotador y corrompido que hoy aflige a Nicaragua. No hay pues sectarismos en UDEL; pero si hay pensamiento, hay programa, hay dirección definida, porque al hacerse la alianza, los distintos partidos, grupos y organizaciones que la forman, se pusieron de acuerdo en un mínimum de coincidencias básicas entre las cuales la primera, la fundamental, la esencial, es erradicar del poder público a la dinastía Somoza, y restablecer la república de Nicaragua. Y eso compañeros, porque es indispensable para que en nuestra Patria puedan crearse las condiciones mínimas que den paso a la formación de una sociedad más justa.

Es decir, UDEL, y lo decimos con toda franqueza, no propone el diseño de una nueva sociedad, que todos los presentes aquí anhelamos, sino crear una organización capaz de erradicar al somocismo del poder público, para producir las condiciones en que pueda formarse democráticamente esa nueva sociedad. En otras palabras, vamos paso a paso.

Primero poniendo las bases, buscando la unidad, proponiendo reformas y planteamientos básicos, para fundamentar una República pluralista, democrática, independiente de toda dominación exterior, ausente de feudalismo y corrupción, para que ya ella establecida, genere de su seno el fruto de la nueva sociedad que todos deseamos.

Y lo hemos pensado y estamos haciendo así, porque en la estructuración de UDEL queremos seguir un proceso racional y no emotivo, para evitar los fracasos, o mejor dicho, porque estudiando nuestra historia hemos aprendido que en gran parte los fracasos del pasado se han debido al emotivismo, a la improvisación, que es un defecto de nuestro carácter. UDEL entonces nace de un proceso racional, patriótico, analítico de nuestra historia y de la situación presente:

“En ese camino estamos transitando unidos, socialistas, socialcristianos, liberales, conservadores, independientes, quienes al trajinar y sufrir juntos en el esfuerzo diario, vamos sintiendo que ya no somos aliados, sino una sola fuerza indivisible, y llena de la más auténtica de las solidaridades. Además, dentro de nosotros no hay más ambición que la de ver libre a nuestra Patria, en el esquema de una sociedad más justa, para bienestar y provecho de las próximas generaciones. Nicaragua es primero, y por eso estamos empeñados en que vuelva a ser República.”

En conclusión afirmamos que el perfil de Pedro  Joaquín Chamorro que hemos ofrecido, lejos está del tradicionalismo conservador, de los intereses de la oligarquía conservadora, y nos presenta a un empresario progresista, un periodista comprometido, investigativo y de denuncia, a un político de tendencia centrista, un católico progresista, empecinado  en contribuir a que lográramos una Nicaragua democrática, de alto desarrollo institucional, bajo un régimen de derecho, caminando hacia convertirse en un verdadero Estado moderno con desarrollo y justicia social.

Por eso luchó y murió  Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Miami, Florida

6 de Enero del 2018.

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