Un centenar de personas dan sepultura a Obando en Nicaragua en su universidad

Funerales del cardenal emérito de Nicaragua Miguel Obando y Bravo. EFE / elpais.cr

Managua | EFE.-

Alrededor de un centenar de personas dieron hoy el último adiós al cardenal emérito de Nicaragua Miguel Obando y Bravo, quien fue enterrado en el campus de la Universidad Católica Redemptoris Máter (UNICA), de la que rigió como presidente fundador.

Bajo un toldo de plástico y una intensa lluvia, allegados, amigos y otros conocidos del prelado, como el presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacen), José Antonio Alvarado, asistieron a la sepultura de Obando y Bravo, quien fue declarado “Prócer de la Paz y la Reconciliación” de Nicaragua por la Asamblea Nacional en 2016.

Varias coronas de flores y una foto suya realizando un oficio religioso presidían este pequeño ambiente, en el centro del cual construyeron un pequeño mausoleo de color marrón en el que metieron el féretro del cardenal emérito.

Obando y Bravo, quien fue presidente de la Comisión de Verificación, Reconciliación, Paz y Justicia del Gobierno sandinista, falleció el domingo a los 92 años después de ser un polémico líder de la Iglesia católica, además de haber recibido hace seis años por el presidente Daniel Ortega la orden de la independencia cultural Rubén Darío.

Minutos antes de que el cadáver del difunto fuera trasladado desde la Catedral Metropolitana a la casa de estudios para su último adiós, decenas de nicaragüenses realizaron un tranque (bloqueo) con vayas, madera y alambres en las inmediaciones, aunque el motivo, según contaron a Efe, no era interferir en el traslado del féretro, sino proteger la ciudad de Masaya.

Y es que la cuna del sandinismo ha sido blanco de varios ataques perpetrados con más fuerza desde el pasado fin de semana por supuestos grupos afines al Gobierno, dejando tras de sí varios muertos y decenas de heridos.

En las inmediaciones de la Rotonda Jean Paul Genie, un lugar de culto y recuerdo para el más de centenar de víctimas que ha dejado esta crisis sociopolítica en Nicaragua con cruces que recuerdan a los asesinados, la población portaba mensajes como “Aquí el miedo se ha perdido y damos todo el corazón para ver a Nicaragua libre” o “Este Gobierno nos está matando”.

Cada poco tiempo, interrumpían el tráfico y cantaban el himno nacional mientras ondeaban las banderas azul y blanco, símbolos ya de esta revolución ciudadana que pide la destitución de Ortega y de la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo. ACAN-EFE

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