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Revés judicial a hombre que puso en riesgo interés de sus hijas

En el reconocimiento judicial del 23 de junio de 2017, el demandado mostró la casa que alquilaba para generar ingresos que nunca invirtió en sus hijas.

Escrito por Janelys Carrillo Barrios | Managua.-
  • Jueza de Familia descubre rosario de actos maliciosos ejecutados contra su ex compañera y sus dos niñas.
  • La justicia de Familia concedió el divorcio a una conserje de un colegio cuyo marido, un ingeniero industrial, quiso “pasarse de vivo” con ella y hasta arriesgó el patrimonio de las hijas que procrearon.

La resolución judicial emitida por el Juzgado Noveno de Distrito de Familia de Managua concedió el divorcio a Fátima Rugama Acuña; ordenó a Yader Danilo Rodríguez González entregar el 35 por ciento de sus ingresos ordinarios y extraordinarios a favor de sus dos hijas y decretó “para uso y habitación” de estas, la casa ubicada en la propiedad que en 2001 el Estado concedió al demandado al amparo de la Ley 86.

Tras nueve años de matrimonio, la conserje solicitó el divorcio unilateral del padre de sus hijas, el que en respuesta la contrademandó por el cuido y crianza de las niñas mientras impulsaba una acusación contra ella en un juzgado local penal.

Durante el proceso judicial de Familia se estableció que en el año 2012, estando casado con Rugama Acuña, el demandado adquirió una propiedad contigua a la casa en la que habitan sus hijas, apareciendo únicamente él como dueño.

Pese a ello y a que su salario era apenas de 4,000 córdobas como conserje, la demandante no escatimó esfuerzos y prestó 7,500 dólares para construir en esa propiedad dos cuartos con el fin de alquilarlos, mejorar los ingresos y darle una mejor calidad de vida a sus hijas.

La jueza Noveno de Distrito de Familia, doctora María de los Ángeles Soza, condujo el reconocimiento judicial con la presencia de Yader Danilo Rodríguez González (demandado) y Fátima Rugama Acuña (demandante).

Irresponsable y mentiroso

En abril de 2016, Rodríguez González hizo un préstamo por 10,000 dólares a Yohana Yamileth Ramírez Martínez, a quien en dación de pago le entregó los dos inmuebles de su propiedad ubicados en el barrio Cruz del Paraíso, al sur de Managua, incluido el que habitan sus hijas, es decir, “decidió lo más gravoso” para su ex compañera y sus hijas, consigna el fallo de la jueza María de los Ángeles Soza.

En la contestación de la demanda, Rodríguez González aseguró que estaba súper endeudado por préstamos que hizo “para sufragar gastos y necesidades para sus menores hijas”, sin embargo, asegura la judicial, el monto demostrado en compra de materiales de construcción asciende únicamente a 5,001 córdobas.

Los estudios psicosociales practicados a la familia determinaron que  la demandante no es negligente en el cuidado y atención de las niñas y que aunque los inquilinos entregan el arriendo al demandado  por 2,700 córdobas, aproximadamente, es la madre la que asume los alimentos ya que Rodríguez González solo paga la mensualidad del colegio de una de las niñas.

La resolución judicial ordenó a la Intendencia de la Propiedad que al extender la escritura al demandado, consigne que el uso y habitación de la propiedad es a favor sus hijas y por tanto no puede gravarla, venderla o enajenarla.

Las valoraciones destacan que la madre asume totalmente las responsabilidades del hogar porque sale con sus hijas  a trabajar y a la escuela y regresa con ellas sin que el padre se ocupe de apoyarla en lo más mínimo.

La jueza brindó especial atención a las afectaciones sicológicas que esta familia presenta, por cuanto se diagnosticó que la pareja desarrolló relaciones disfuncionales asimétricas en las que la figura dominante es el demandado; hay mala comunicación y por la línea paterna la familia ha jugado un rol desestabilizador al implantar conductas “alienadoras” hacia la madre.

El fallo judicial también valoró la contribución que la demandante entregó a la familia en los nueve años de matrimonio, pues aunque pasó ocho sin trabajar fuera del hogar, todo ese tiempo lo empleó para dar a luz y cuidar personalmente de sus hijas nacidas en 2009 y 2012.

Al respecto, la doctora Soza estableció que conforme al Artículo 82 del Código de Familia, el trabajo del hogar o el cuidado de los hijos e hijas deben estimarse como su contribución a los gastos del hogar, con el mismo significado de las aportaciones del otro.

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