Ortega mantiene a Nicaragua en “estado de excepción”, afirma la oposición

Tomado de agencia EFE.-

El presidente Daniel Ortega mantiene a Nicaragua en un “estado de excepción”, que incluye “asedio y persecución” contra los nicaragüenses, informó la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco este jueves, cuando se cumple un año de la “insurrección cívica” contra el mandatario.

La Unidad basó su señalamiento en “el secuestro de más de 68 personas por parte de policías y paramilitares, la agresión a periodistas independientes y la evacuación de más de 300 personas” que intentaban participar en una protesta contra Ortega ayer miércoles.

“Lo acontecido el día de ayer reafirma el estado de excepción en el que Ortega tiene al país”, resaltó la Unidad, en un comunicado.

La Policía de Nicaragua mantiene una prohibición de todo acto de manifestación contra Ortega, lo que deja al menos a dos personas detenidas cada día, según denuncias de la Unidad.

El ambiente de tensión a causa del conflicto entre una aparente mayoría de nicaragüenses y el presidente Ortega se ha mantenido desde el estallido social del 18 de abril de 2018, causado por reclamos por supuesta corrupción y abuso del poder en los últimos 12 año de su Gobierno, que incluye a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Las manifestaciones contra Ortega han dejado cientos de muertos, desaparecidos o presos, en tanto que decenas de miles de personas huyeron al exilio.

“Todos y todas somos abril, Nicaragua y el mundo vimos a un pueblo victorioso, digno, valeroso, cívico y pacífico, haciendo uso de nuestro derecho constitucional a la libre movilización”, subrayó la Unidad, al recordar los últimos 12 meses desde la “insurrección cívica”.

Los opositores agregaron que seguirán en las calles porque les “pertenecen”, y advirtió a los miembros del Gobierno: “que se van, se van, este pueblo es invencible”.

La crisis de Nicaragua ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras organismos humanitarios locales hablan de hasta 568 y el Ejecutivo reconoce 199.

También habría entre 779 y 809 “presos políticos”, casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como “terroristas”, “golpistas” o “delincuentes comunes”.

La CIDH ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua de crímenes de “lesa humanidad”.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por ruptura del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.

Managua, 18 abr (EFE).- La llamada “insurrección cívica” de Nicaragua fue recordada este jueves por diversos sectores y personajes del país, en el primer aniversario del histórico suceso, que devino en un conflicto en el que cientos de manifestantes murieron, desaparecieron o siguen encarcelados.

“Hoy Nicaragua cumple un año de una profunda crisis de violaciones masivas de derechos humanos, a causa de la política de represión del régimen Ortega-Murillo, asesinando, usando la fuerza excesiva, deteniendo arbitrariamente y amenazando a defensores y periodistas”, señaló el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

La insurrección, que sorprendió incluso a quienes ya la esperaban, significó para muchos el “despertar” de una sociedad que parecía aceptar todas las órdenes del presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, tras 12 años de Gobierno, según los opositores.

“Hace un año Nicaragua abrió los ojos. Hoy recordamos cómo el acto de violencia, represión y violación de derechos humanos más grande de los últimos años, nos arrebató a cientos de nicaragüenses que luchaban por un país justo y democrático. Por eso tenemos prohibido olvidar”, indicó la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

La exguerrillera, exministra de Salud y disidente sandinista, Dora María Téllez, publicó en sus redes sociales una fotografía en la que un grupo de oficialistas aparece atacando al anciano Nicolás Palacios en la ciudad de León en 2018, uno de los desencadenantes del estallido social.

“¿Recuerdan esta imagen? Un grupo de choque orteguista vapulea a Nicolás Palacios en León, quien protestaba por sus derechos como jubilado. Los jóvenes se levantaron al ver esa infamia. Una más de las del régimen Ortega-Murillo. Así comenzó abril”, refirió Téllez.

A los recuerdos se sumó el popular obispo de la Diócesis de Matagalpa, Rolando Álvarez, quien dijo que “hace un año sucedió un inesperado despertar de conciencias. Este despertar de conciencias, principalmente en los jóvenes, hizo que una sociedad protestara cívicamente en la búsqueda de justicia y democracia”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuyos delegados vivieron una parte de la etapa más sangrienta de la crisis, que se extendió hasta julio pasado, también tuvo palabras para la efeméride.

“Desde el 18 de abril de 2018, las protestas en Nicaragua fueron violentamente reprimidas por el Estado. Más de trescientas familias perdieron a sus seres queridos. La CIDH documentó la persistencia de represión hasta hoy”, resaltó el organismo.

Imágenes con la bandera de Nicaragua hacia arriba, en señal de auxilio, de personas muertas o heridas a manos de la Policía, paramilitares o grupos oficialistas, así como de actos de rebelión, dominaron en las redes sociales y en los medios escritos o digitales del país.

En un año de conflicto la CIDH ha informado de 325 muertos. Organismos humanitarios locales reportan hasta 568 y el Ejecutivo reconoce 199.

También enumeran entre 779 y 809 “presos políticos”, casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como “terroristas”, “golpistas” o “delincuentes comunes”.

La CIDH ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua de crímenes de “lesa humanidad”.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por ruptura del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.

Managua, 18 abr (EFE).- La opositora Unidad Nacional Azul y Blanco llamó este jueves a acudir a los actos religiosos de la Semana Santa en Nicaragua para conmemorar el primer aniversario de la “insurrección cívica” contra el presidente Daniel Ortega, ante la prohibición policial de realizar una manifestación multitudinaria.

La Unidad invitó a los nicaragüenses a “acudir a las fiestas religiosas y hacer piquetes express” para mostrar rechazo al Gobierno de Ortega, a un año del estallido social del 18 de abril de 2018.

En pequeñas ciudades de la zona Pacífico y norte, así como en algunas parroquias de Managua, los fieles católicos respondieron de inmediato al llamado opositor alzando la bandera nacional y gritando consignas como “¡Viva Nicaragua Libre!”, “¡Justicia!” o “¡Libertad para los presos políticos!”.

Las fiestas religiosas de este Jueves Santos son prolíferas en Nicaragua, un país donde predomina el cristianismo, que hoy conmemora la institución de la Eucaristía, así como la entrega a Dios, especialmente la Iglesia Católica, que celebra el ministerio sacerdotal.

En otros lugares los manifestantes lanzaron papelillos con los colores azul y blanco, de la bandera de Nicaragua y en las redes sociales colgaron fotografías de agresiones de grupos de choque oficialistas.

Los principales periódicos locales destacaron la crisis en sus portadas. La Prensa publicó dos fotografías dominantes con el título “Un año de represión y resistencia”, mientras que El Nuevo Diario tituló “Nicaragua, un año en shock”, en los que cuentan los sucesos en medio del conflicto.

La tranquilidad de este jueves contrasta con los momentos de tensión vividos el miércoles, cuando contingentes de policías armados inundaron varias zonas de Managua en las que se esperaba que se reunieran grupos de opositores para participar en una gran manifestación antigubernamental, que finalmente no se realizó.

La oposición denunció la detención de 67 personas, incluido un periodista, cuando se reunían para unirse a la marcha, pero la Policía lo negó y solo indicó que “15 personas fueron notificadas y trasladadas inmediatamente a sus casas de habitación donde fueron recibidas por sus familiares”.

Como ha ocurrido en otras ocasiones, la Policía ya había dicho que no autorizaba la manifestación opositora del miércoles con el argumento de que sus promotores han estado involucrados “en las graves alteraciones al orden público”.

La crisis que estalló hace 12 meses ha dejado 325 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras organismos humanitarios locales hablan de hasta 568 y el Ejecutivo reconoce 199.

También habría entre 779 y 809 “presos políticos”, casi el doble de los que reconoce el Gobierno, que los identifica como “terroristas”, “golpistas” o “delincuentes comunes”.

La CIDH ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua de crímenes de “lesa humanidad”.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene en proceso la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, por ruptura del orden constitucional, que de ejecutarse suspendería a Nicaragua del organismo continental.

En la imagen, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. EFE/Archivo