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Odebrecht trata de limpiar su cultura interna y su imagen

En esta foto del 12 de abril del 2018, Olga Pontes, ejecutiva de la constructora brasileña Odebrecht, posa para una foto tras una entrevista con The Associated Press en las oficinas centrales de la compañía, en Sao Paulo. (AP Foto/Andre Penner)

Por PETER PRENGAMAN y MAURICIO SAVARESE | SAO PAULO | AP.-

En el 16to piso de la sede de Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción inmerso en uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia, la ejecutiva a cargo de combatir los sobornos insiste en que la compañía ha cambiado.

Mientras tanto, en la recepción en la planta baja un funcionario de justicia entrega el citatorio más reciente de las autoridades brasileñas para interrogar a empleados de la firma.

El contraste resume la situación para el que solía ser uno de los negocios más poderosos de Latinoamérica a medida que trabaja para dejar atrás el sorprendente escándalo que sacudió el andamiaje político en Brasil, obligó al presidente de Perú a renunciar y sigue teniendo repercusiones en otras naciones.

“Solamente tenemos una oportunidad para cambiar, y cambiar definitivamente”, dijo Olga Pontes, directora de cumplimiento regulatorio de Odebrecht, en una entrevista con The Associated Press. “No podemos cometer errores”.

Aunque la compañía ha hecho gestiones considerables para cambiar su cultura interna, persisten dudas acerca de si puede recuperar la confianza del público, especialmente en el extranjero, luego de años de entregar centenares de millones de dólares a políticos, partidos, funcionarios electos y ejecutivos para conseguir contratos de mega proyectos de construcción en Brasil y en toda la región.

Existe además la interrogante de si una compañía que construyó un imperio en parte violando regulaciones puede ahora prosperar respetándolas. Aunque la firma continúa funcionando _este mes Odebrecht anunció un acuerdo de 600 millones de dólares para construir un puerto en el estado de Espirito Santo_, sus ventas se han desplomado en una tercera parte.

“No sé cómo se recuperará Odebrecht algún día”, dijo José Carlos Martins, presidente de la Cámara de la Industria y la Construcción de Brasil. “¿Y qué harán si aparece un competidor y hace todo lo que ellos hacían?”

En diciembre del 2016, Odebrecht y Braskem, una subsidiaria petroquímica, alcanzaron un acuerdo con las autoridades de justicia estadounidenses, brasileñas y suizas para pagar 3.500 millones de dólares en penalizaciones en el que el Departamento de Justicia de Estados Unidos llamó “el mayor caso extranjero de sobornos en la historia”.

En ese momento, Odebrecht se vio inmersa en la investigación de corrupción en Brasil conocida como “Operación Auto Lavado”, y la única opción que le quedó fue cooperar con las autoridades para evitar su desaparición. A principios del 2016, el ex director general Marcelo Odebrecht, uno de los hombres más acaudalados y poderosos de Brasil, fue sentenciado a más de 19 años de cárcel.

Como parte del acuerdo, Odebrecht aceptó ser monitoreada por equipos independientes de Estados Unidos y Brasil. Más de un año después de la implementación de ese proceso, Otavio Yazbek, líder del equipo brasileño de monitoreo, dijo que Odebrecht ha pasado de no tener regulaciones internas para combatir la corrupción a contar con un sofisticado plan de cumplimiento.

“Ellos están comprometidos a cambiar”, dijo Yazbek, abogado y ex comisionado de la comisión de valores y bolsas de Brasil. “Para nosotros, Odebrecht se ha convertido en una suerte de polo norte para todo el que trabaja en cuestiones de cumplimiento (regulatorio)”.

Odebrecht también ha instituido entrenamiento anticorrupción para todos sus empleados, desde los pasantes hasta el nuevo director general, dice Pontes. La compañía le permitió a la AP observar su programa en la internet. Se presentan situaciones complejas en las que los empleados tienen que determinar qué es un soborno y qué es tráfico de influencias.

“Todo el mundo está en un punto en el que piensan 10 veces antes de decidir nada, asegurándose de que ni siquiera un pelo esté fuera de su lugar”, afirmó.

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