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Nicaragua aguarda diálogo para resolver demandas de democratización

(AFP | Jose Osorio, Claudia Tenorio)

Por Julia RIOS, Marco SIBAJA | AFP.-

Nicaragua se mantenía a la expectativa del inicio de un diálogo nacional para resolver las demandas surgidas de la violenta ola de protestas contra el gobierno, que dejó 37 muertos, según una nueva cifra de víctimas actualizada este jueves.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) aumentó de 34 a 37 personas su recuento de víctimas confirmadas, incluyendo un miembro de la Juventud Sandinista que murió cuando fue incendiada la oficialista radio Darío, en la ciudad noroccidental de León, durante las protestas.

Las otras dos víctimas son estudiantes que participaban en las protestas de Managua, desatadas la semana pasada cuando el gobierno aprobó una reforma al quebrado sistema de seguridad social, que implicaba un aumento a las cuotas obreras y patronales.

Otros organismos de derechos humanos han dado cifras más altas de víctimas, mientras que el gobierno no ha actualizado sus datos desde que el fin de semana dio cuenta de 10 fallecidos en las protestas.

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, quien el martes pasado aceptó participar como mediador de las conversaciones, aclaró este jueves que su papel será “acercar a las partes” y que no le corresponde convocarlas o definir la agenda.

“Todavía no hemos definido (detalles), pienso que el gobierno tendrá que convocar, él nos hizo la invitación a participar en este diálogo”, dijo Brenes a periodistas.

El presidente Daniel Ortega pidió a Brenes, como presidente de la Conferencia Episcopal, participar de las conversaciones que para la sociedad civil deben sentar las bases de un acuerdo orientado a democratizar al país.

Sin embargo, su administración no ha definido la fecha para iniciar la conversación ni la agenda que abordaría.

Sin entrar en detalles la vicepresidenta Rosario Murillo dijo en conferencia de prenda que el gobierno está dedicado “plenamente a la construcción del diálogo y al fomento de la esperanza, de la tranquilidad, la normalidad y la paz”.

El principal líder empresarial de Nicaragua, José Aguerri, dijo el martes a la AFP que esperaba una convocatoria de la Conferencia Episcopal para participar de las conversaciones.

Pese a la indefinición, el cardenal consideró que “se ha ido limpiando el ambiente” para iniciar las conversaciones, con la liberación de presos por las manifestaciones y el fin de la censura a las televisoras que estuvieron bloqueadas por transmitir las protestas.

Al mismo tiempo, desde el lunes pasado se han celebrado varias manifestaciones en el país sin sufrir la represión policial como ocurrió la semana pasada, cuando estudiantes tomaron las calles para protestar contra la reforma a la seguridad social.

“Lo importante es comenzar. Como obispo soy hombre de esperanza y creo en el diálogo, sabemos que es difícil y riesgoso, pero aceptamos el riesgo (de mediación) por amor a Nicaragua”, sostuvo el prelado.

Entre tanto, organismos de derechos humanos presentaron este jueves una demanda ante la fiscalía contra el presidente Ortega y sus allegados por al menos 37 muertos y cientos de heridos y desaparecidos durante las protestas.

Marchas pacíficas

Los nicaragüenses volvieron a las calles esta semana con marchas y vigilias para exigir justicia por las víctimas de la violencia, poniendo de relieve el hartazgo de la población con lo que consideran tendencias autoritarias de Ortega.

Centenares de personas, en su mayoría jóvenes vestidos de negro portando velas y banderas de Nicaragua, se congregaron la noche del miércoles en Managua y exigieron también una investigación, sin que se registraran incidentes.

“Estos jóvenes lograron algo que las generaciones mayores no pudimos, que es perderle el miedo a Daniel Ortega y a Rosario Murillo”, dijo a la AFP en la manifestación Francisco Fonseca, un comerciante de 36 años.

La represión de las manifestaciones indignó al país y galvanizó a la población para exigir la salida de Ortega y Murillo.

El clima se aplacó luego de que el domingo Ortega revocara la reforma previsional que originó la ola de protestas e instara a un diálogo para resolver la crisis.

Graves abusos

La directora del Cenidh, Vilma Núñez, aseguró a la AFP que el gobierno incurrió en “una violación masiva de derechos humanos” durante las protestas, al denunciar la muerte de manifestantes, torturas a los detenidos, agresiones a periodistas, el cierre de medios de comunicación y daños a la propiedad.

Jóvenes que estuvieron presos relataron a AFP las palizas que sufrieron a manos de las autoridades durante su detención, tras ser liberados entre martes y miércoles con las cabezas rapadas, algunos sin zapatos y otros semidesnudos.”Nos iban golpeando a todos en el estómago con patadas, puños (y) con el mismo garrote que usan ellos, nos daban en la cabeza”, contó Marvin Guevara, un estudiante de 26 años.

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