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“Ni un muerto más”, piden obispos en Masaya atacada por fuerzas de Ortega

Por Maria Isabel Sánchez | AFP.-

Desesperados, miles de habitantes de Masaya recibieron la visita solidaria de los obispos católicos, quienes exigieron al gobierno de Daniel Ortega que detenga el ataque de antimotines con que busca retomar el control de la ciudad declarada en rebeldía.

Ante nuevos ataques desde temprano, una comitiva de obispos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes, llegó a la ciudad, 30 km al sur de Managua, para “evitar otra masacre”. Caminaron por las calles, entre barricadas, llevando en alto la Eucaristía.

Agitando banderas nicaragüenses, los pobladores se volcaron a las calles para recibirlos: “¡Queremos la paz!, “¡Justicia!”, coreaban. Unos lloraban y pedían de rodillas que cesara la violencia, que en dos meses de protestas antigubernamentales deja en Nicaragua 191 muertos.

En el barrio Monimbó, foco de la resistencia en Masaya, hubo intercambios de disparos de armas de fuego y morteros artesanales, constató un equipo de AFP. Vecinos denunciaron que antimotines y paramilitares prendieron fuego a algunas casas.

A pocas cuadras de los ataques, en la plaza de Monimbó, en las afueras de la iglesia, los obispos exigían a Ortega y a su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo: “Ni un muerto más”.

“Quiero recordar uno de los mandamientos de la ley de Dios: ¡No matarás!”, agregó el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, ante la multitud que respondía con aplausos y cánticos católicos.

Envuelta en una bandera, Yanet López, ama de casa de 40 años, dijo no soportar más la represión. “Queremos un país libre. Que se vaya Daniel, no queremos más dictadura. Somos pueblo, no delincuentes como él dice”, declaró a la AFP.

Pobladores también reportaron la incursión de policías y civiles encapuchados y armados en la turística ciudad de Granada y en Rivas, al sur del país, donde desmontaron barricadas con palas mecánicas.

– “Nos tienen rodeados” –

Encapuchados, armados con morteros, uno de ellos con machete y otro con una pistola, un grupo de jóvenes se escabullía por una calle. Otros resistían a los antimotines tras una enorme barricada de adoquines.

“Estamos siendo reprimidos por la violencia de este gobierno, nos tienen rodeados por los cuatro costados de Masaya. Andan armados hasta los dientes”, dijo Nayer José, un artesano de féretros de 28 años.

Francotiradores estaban en los techos, según los pobladores. “Estamos aquí resistiendo por nuestros hijos, se están llevando chavalos de las casas”, denunció Tania García, de 39 años, comerciante del mercado de Masaya, sentada en una trinchera.

“Los que hacen daños al pueblo son los que están en las barricadas y los curas. El presidente es bueno, ha dado todo al pueblo”, aseguró a la AFP Irene Obando, ama de casa de 50 años, en el centro de Masaya.

Acompañados del nuncio apostólico Waldemar Stanislaw, los jerarcas católicos se reunieron con el jefe policial de Masaya, Ramón Avellán, y entregaron una lista de detenidos. “Se comprometió a detener los ataques”, aseguró el cardenal.

El secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPD), Álvaro Leiva, denunció un uso desproporcionado de la fuerza y que son empleados fusiles AK47 y Dragunov, armas de combate del Ejército y la Policía.

– Diálogo próxima semana –

Los ataques ocurrieron un día después que el gobierno invitara a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos a visitar Nicaragua para verificar la situación de violencia.

Según el cardenal, el diálogo se reanudará la próxima semana después de que la CIDH presente el viernes su informe sobre la situación de derechos humanos en Nicaragua ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“El gobierno debe poner fin de inmediato a su campaña de violencia e intimidación contra su propio pueblo por no hacer nada más que decirle lo que piensan”, dijo la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley.

La iglesia ha llamado al presidente a permitir elecciones generales anticipadas en marzo de 2019 para aliviar la tensión. El gobierno no ha respondido a esta demanda en el diálogo con la oposición, mediado por los obispos.

“El dolor en Nicaragua es grande, un pueblo desarmado está siendo masacrado. Las ciudades están en manos de bandoleros”, lamentó monseñor Báez.

Al exigir que “cese la represión”, Amnistía Internacional dijo que “el gobierno no puede seguir pidiendo el diálogo y al mismo tiempo cometiendo serias violaciones de derechos humanos y crímenes”.

Exguerrillero de la revolución sandinista, Ortega, cuyo tercer mandato presidencial consecutivo concluye en enero de 2022, es acusado de nepotismo y de instaurar con Murillo, un gobierno autocrático y corrupto.Las manifestaciones contra el gobierno comenzaron el 18 de abril contra una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia por las muertes y la salida del poder de Ortega.”No a la dictadura orteguista”, se lee en paredes de Masaya, una de las ciudades más combativas en la insurrección popular que, liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), derrocó al dictador Anastasio Somoza en 1979.

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