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Mantenimiento Productivo Total: más que una forma de trabajar, es un cambio de mentalidad

Por Paul Grainger*

¿Qué pasaría si pudiera crear un entorno de trabajo donde el aumentar la eficiencia, disminuir el tiempo de inactividad y garantizar la calidad fuera algo natural? ¿Un ambiente de trabajo donde cada empleado tuviera un enfoque proactivo hacia la mejora continua, siempre mirando un paso adelante para poder identificar  riesgos potenciales, anticiparse a los problemas y tomar medidas preventivas para mejorar la efectividad y longevidad de los equipos de la planta? Esto es parte del cambio de cultura requerido para hacer que el Mantenimiento Productivo Total, o TPM (Total Productive Maintenance en inglés), sea una realidad.

Te estarás preguntando, ¿qué es TPM?

TPM es una metodología para los productos de la industria de alimentos y bebidas, pero debemos estar claros que la implementación del mismo no es un evento de una sola vez, ya que se debe mantener y administrar para obtener resultados duraderos a largo plazo. Es importante estar seguros de que no se trata de cambiar la forma de trabajo, sino más bien de hacer un cambio en la mentalidad de la personas para que hablen y piensen de manera holística, integral y multifuncional.

El objetivo final de TPM es aumentar la productividad general operativa de la planta, la moral de los empleados y la satisfacción en el trabajo., buscando formar una visión unificada de las operaciones de la planta. Esta integración a menudo conduce a estrategias que reducen costos operativos y maximizan la eficiencia.

Es importante destacar que, además de los indicadores de medición de TPM, hay un beneficio para sus empleados ya que los incluye a todos en el proceso. Desde la alta gerencia hasta los operadores, TPM busca crear un compromiso en toda la empresa, lo que puede conducir a generar un mayor sentido de propiedad, pertenencia, satisfacción laboral y una mayor retención de empleados.

La implementación de TPM definitivamente requiere una visión estratégica, no solo para aquellos involucrados en las operaciones diarias de la planta, sino para que todos aquellos que forman parte de la organización lo sustenten y respalden.

Es muy útil poder consultar con un experto de TPM para que realice un estudio preliminar de ROI – Retorno de inversión (Return on Investment en inglés) y obtener una mejor idea de lo que el proceso podría implicar para sus operaciones específicas y a crear una visión en la que todos los colaboradores puedan suscribirse. La gestión del cambio efectiva y continua es fundamental.

Una vez que decida comenzar su viaje de TPM, asegúrese de realizar primero un estudio de base. Esto no solo ayudará a identificar áreas de mejora al inicio, sino que será su principal forma de determinar cómo TPM impacta en sus operaciones. Ser capaz de cuantificar sus avances proporcionará una sólida justificación para continuar el programa en el futuro.

El TPM requiere gestionar un cambio cultural y la clave para lograrlo es la comunicación.  Se debe aprender a comunicarse bien y a menudo. Desde el comienzo, tener claro por qué se implementa TPM, sus beneficios y cómo funcionará el proceso. Hay que tener cuidado de no crear un entorno donde los empleados piensen que TPM está para solucionar algún tipo de problema; mejor, enfocar el mensaje en cómo puede ayudarlos. Para obtener el éxito, es fundamental tener un enfoque de abajo hacia arriba, apoyado y facilitado constantemente por el liderazgo en todos los niveles.

Llevar a cabo una capacitación adecuada y reuniones continuas en apoyo de TPM es otro paso importante, no solo para la gerencia, sino para todos los involucrados.

Por último, se debe usar la responsabilidad y los incentivos a su favor. Plantee a sus empleados metas y objetivos como una forma de que se empoderen y que se responsabilicen a sí mismos y a los demás de esos objetivos. La creación de un programa de reconocimiento puede ayudar mucho a cumplir esos objetivos y celebrar los logros en el camino.

Implementar el proceso de TPM depende mucho de cuán grandes sean sus operaciones, el nivel de cooperación de todos, la minuciosidad de su planificación y más. TPM nunca es un proceso “único y hecho”.

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(*) El autor es Director Técnico de Cuentas Clave de Tetra Pak

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