Los sandinistas vuelven a las calles de Nicaragua a defender a Ortega

Tomado de agencia EFE.-

Los cánticos y consignas en apoyo al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, volvieron a inundar hoy las calles de la capital, tras el silencio obligado que reinó el pasado fin de semana, cuando estaban convocadas marchas sandinistas, a consecuencia de las fuertes lluvias que afectaron al país.

“Vamos adelante con fe y esperanza. Paz y buena voluntad”. Bajo este positivo lema, miles de simpatizantes orteguistas ataviados con prendas y banderas rojinegras, que simbolizan la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), mostraron nuevamente su fidelidad al mandatario y líder del partido.

Como si de una auténtica fiesta se tratase, los manifestantes, con sus cánticos revolucionarios, sus bailes al son de la música, sus ya habituales lemas y consignas, que se repiten incesantes en cada convocatoria, caminaron varios kilómetros hasta llegar a su meta en la Rotonda Hugo Chávez.

“Daniel se queda”, “¡Que viva el comandante!” o “Toda Nicaragua está con él (Ortega)” fueron algunas de las frases más repetidas en la manifestación, que, a pesar de ser multitudinaria, tuvo menor afluencia que en las anteriores convocatorias.

Las calles, por las que hasta hace unas semanas marchaban los opositores al régimen en señal de protesta contra la gestión del Gobierno, son ahora de dominio sandinista, desde que la Policía nicaragüense advirtiera que las convocatorias antigubernamentales son “ilegales”.

Y pese a que la Constitución Política de Nicaragua reconoce, en su artículo 54, “el derecho de concentración, manifestación y movilización pública de conformidad con la ley”, el cuerpo de seguridad gubernamental dejó mermada la libertad de aquellos que no están conformes con el mandato de Daniel Ortega.

Así, la Policía, la misma que advierte de la “ilegalidad” de manifestarse contra el Gobierno, custodia y escolta a quienes marchan en defensa de la continuidad de Daniel Ortega en el poder.

Decenas de patrullas policiales, distribuidas a lo largo del recorrido de la caminata, siguieron la marcha sin perder de vista el desarrollo de la misma, en la que también los uniformados participaron de forma activa con canciones revolucionarias que se escuchaban en el interior de los vehículos oficiales.

Bajo el lema genérico para todo el mes “Octubre victorioso”, los sandinistas prometen continuar con su defensa a ultranza del Gobierno orteguista y de su líder con caminatas todos los miércoles, sábados y domingos hasta lograr “la paz en Nicaragua”, como rezan las pancartas que portan en cada convocatoria.

Y mientras los simpatizantes y militantes del Gobierno saldrán a manifestarse con libertad, los opositores deberán elegir si lo harán, pese a las amenazas de la Policía, o deciden claudicar y no reivindicar los derechos que les otorga la propia Carta Magna.

De este modo, continúa el pulso entre los rojinegros y los blanquiazules, una lucha cuyo fin no se vislumbra en el horizonte ni se antoja cercano.

Sin embargo, hay algo en lo que ambos bandos están de acuerdo: que paguen los culpables de los asesinatos de los nicaragüenses que cayeron durante la crisis sociopolítica que comenzó el pasado 18 de abril, que las muertes de quienes derramaron su sangre por Nicaragua no queden impunes.

Queda en manos de la justicia, nacional o internacional si llega el momento, dilucidar de qué lado se encuentran los asesinos e investigar el color político de las víctimas, algo en lo que no coinciden sandinistas y opositores, igual que no se ponen de acuerdo en el número de personas muertas desde el comienzo de las revueltas.

Las organizaciones humanitarias calculan que la crisis ha dejado entre 322 y 512 muertos y más de 300 “presos políticos”, mientras que el Gobierno únicamente reconoce 199 víctimas mortales, de las cuales no se responsabiliza, pese a los señalamientos de organismos nacionales e internacionales.

Las protestas contra Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo se iniciaron por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder. EFE

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