La idea del diálogo vuelve a asomarse como solución a la crisis de Venezuela

El ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, habla durante una rueda de prensa en Caracas. EFE

Caracas | EFE.-

La idea de una nueva mesa de diálogos entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, que destrabe la severa crisis política y económica que atraviesa Venezuela, volvió a asomarse hoy en el país caribeño, con llamados a favor de esta iniciativa por parte del oficialismo y negativas del antichavismo.

El Gobierno venezolano aseguró este miércoles estar listo para entablar una nueva ronda de negociaciones con la oposición, al tiempo que se mostró abierto a recibir una comisión de la Unión Europea (UE) que facilite los eventuales acuerdos.

“Que venga quien quiera venir, si viene de buena fe, si vienen con la buena fe de promover un diálogo democrático y un diálogo de convivencia democrática en Venezuela, que venga quien quiera venir”, dijo el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez y agregó que el Gobierno será receptivo “si la Unión Europea quiere iniciar una exploración para la facilitación”.

Esta declaración se produjo después que la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, dijera el pasado lunes que el bloque comunitario explorará cómo apoyar una solución a la crisis política de Venezuela en la que estén implicados los países de la región.

En una rueda de prensa que ofreció hoy, Rodríguez indicó que el Ejecutivo está dispuesto a “un proceso de diálogo verdadero” con aquellos sectores de la oposición que también lo estén.

“Sin agendas o con agendas abiertas, con la verificación necesaria”, dijo y señaló que “hay un sector de la oposición venezolana que está dispuesto a trabajar con base en las reglas de la democracia”, sin ofrecer mayores detalles.

Asimismo, resaltó que el Gobierno de Maduro recibió la visita del secretario de Estado español para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia, quien, según Rodríguez, fue enviado “a los efectos de evaluar y promover algún proceso”.

“Nos reunimos con él, dimos nuestra versión de la situación actual de Venezuela. Él se reunió también con amplios sectores de la oposición venezolana, hay una conclusión, que es una conclusión que compartimos todos (…) la inmensa mayoría de los venezolanos creen que debe darse un proceso de diálogo”, añadió.

Desde entonces, aseguró, el Gobierno venezolano está “atento” a lo que pueda suscitarse.

“Y no hacemos sino repetir lo que ya ha dicho muchas veces el presidente Nicolás Maduro (…), estamos listos para un proceso de diálogo que sea facilitado por quien quiera facilitarlo; que sea sin agendas cerradas sino que, por el contrario, (sean) suficientemente abiertas porque además es una vacuna contra la violencia”, insistió.

Hoy, el ministro de Exteriores de España, Josep Borrell, apostó por intentar realizar “algún tipo de facilitación, que no negociación” entre el Gobierno venezolano y la oposición, dos bandos que, aseguró, “se ignoran mutuamente”.

Pero la idea de una nueva ronda de acuerdos fue desechada esta misma jornada por varios voceros de la oposición, que consideraron que la propuesta carece de garantías.

“¿Cómo va a decir Jorge Rodríguez que se abren las puertas a un diálogo? Cuando se burlaron de la comunidad internacional y del pueblo venezolano en República Dominicana”, dijo el diputado Simón Calzadilla en una entrevista con una radio local, en referencia a las rondas de negociación rotas a principios de este año.

En tanto que la dirigente María Corina Machado reiteró su rechazo a nuevas jornadas de diálogo y aseveró que “el colapso de Venezuela solo se va a detener con un cambio de régimen, es decir, (con) la salida de Maduro”.

“Pero no solamente de Maduro, sino del sistema de mafias”, añadió.

El Gobierno de Maduro y la oposición se reunieron por primera vez en 2014, luego de un jornada de violentas protestas opositoras, y a finales de 2017, cuando la oposición convocaba a las calles a miles de personas de cada día.

Este último proceso, que contó con la facilitación de los cancilleres de México y Chile, así como con la del expresidente de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, dio al traste sin acuerdos en febrero pasado.

El Gobierno venezolano acusó en agosto al jefe de la comisión opositora en esta ronda de negociaciones, el expresidente de la Cámara, Julio Borges, de estar detrás del ataque con explosivos del cual salió ileso Maduro, y la justicia pidió a Colombia, país donde ahora reside Borges con estatus de refugiado, que lo extradite.

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