Guatemala invoca a su patriotismo y sale a votar para “recuperar Belice”

Pasaba ya del mediodía y los centros de votación de San Pedro Sacatepéquez estaban casi vacíos. EFE / eldiario.es

San Pedro Sacatepéquez (Guatemala), EFE.-

Desdén y una apatía generalizada fueron los sentimientos que se respiraban hoy en la mayoría de los colegios guatemaltecos, donde la escasa afluencia se intentaba disimular con un enaltecimiento del patriotismo: Hay que ir a votar para recuperar Belice.

Pasaba ya del mediodía y los centros de votación de San Pedro Sacatepéquez estaban casi vacíos. Los miembros de cada mesa intentaban matar el tiempo con café y charlas.

La gente no estaba acudiendo a votar en esta consulta popular para decidir si el diferendo territorial, insular y marítimo se eleva a la Corte Internacional de Justicia.

La coordinadora del colegio habilitado en la parroquia de la zona 3 de este municipio, Astrid Antonieta Quiuch, mostró a Efe la esperanza de que la situación cambiara por la tarde. Este pueblo, conocido como la “cuna de la maquila”, es de comerciantes e históricamente no es hasta después del almuerzo cuando acuden a ejercer su derecho.

Su mesa apenas contabiliza 80 votos. El centro es el más pequeño del municipio, con solo unas 600 personas empadronadas. Pero a unas cuadras está el más grande, en la escuela del pueblo. La afluencia es escasa, algunas mujeres acompañadas de sus hijos se acercan a las mesas.

“Venimos para recuperar Belice”, dice una de ellas mientras sale con su pequeña, de unos cinco años, agarrada de la mano. Los policías en la puerta vigilan que todo transcurra con normalidad.

La secretaria de una de las mesas, Vivian Katherin Oxcal, cuenta a Efe que solo gente mayor está acudiendo a votar: “Los jóvenes ni se enteraron. No hubo información”.

Ella, maestra en un colegio cercano, fue la encargada esta semana de dar una charla a sus alumnos para que éstos les contaran este problema a sus padres y la importancia de su voto. Una orden del Ministerio de Educación. Pero solo fue una hora, no está segura de si llegó el mensaje.

En la ciudad de Guatemala la jornada se colorea con el mismo tono, uno grisáceo por la amenaza de lluvia, por algunas gotas que incrementaron la apatía y por los escasos votantes que se acercaron a la mayoría de colegios.

En el Instituto Rafael Aqueche, en el centro histórico de la capital, los automóviles en doble fila estacionados en la calle frente a la entrada principal auguraban más gente de la que en realidad había dentro.

Una de las secretarias indica que no esperaba ver tan poca gente por la mañana. En la de más actividad habían llegado 24 de 480 posibles.

En la zona 3 de la ciudad, cerca del cementerio general, Gustavo Flores sale de la Escuela Oficial de Niñas 17 Rafaela del Águila y se queja de haber tenido que llegar hasta ese sitio, cuando él estaba empadronado en el parque central.

“Nunca me había pasado, pero he venido hasta acá a manifestar que estoy con Guatemala y que quiero que mi voz cuente”, detalla.

No es un caso aislado. En el Colegio Parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, Francisca Rosales, a cargo de brindar información, indicó que unas 8 personas habían tenido que ir a otro sitio a votar y que estaban molestos.

Mientras a las afueras del colegio la señora Rosa María Gallardo, de 72 años, mencionó que era la única persona de su nutrida familia que había asistido a sufragar, pero insistió en “que todo guatemalteco debe hacer lo correcto y lo correcto es que debemos recuperar Belice”.

En la mesa 979 del Club Deportivo Los Arcos, en la zona 14, una de las más exclusivas de la ciudad, había un 50 por ciento de votos registrados, advirtió Raúl, el secretario, y vaticinó que todo podría cambiar.

Allí el ambiente era un contraste con los otros centros. Ventas de mango, tiras de cáscara de manzana que parecían listones colocadas como muestra en un pintoresco puesto de frutas que se nutría de clientes que salían del centro de votación.

“Así ha estado todo el día”, dijo Byron García, el vendedor de 45 años, quien expresó que su apoyo para Guatemala lo entregaba trabajando y que esperaba que se resolviera “ya” el diferendo.

Antonio Amaya, un joven de 28 años, salía presuroso después de haber dejado la papeleta en la mesa 991, con la convicción de haber contribuido para que el “conflicto termine de una sola vez”.

“Mi voto fue para el ‘no’, porque no me interesa ganar territorio en Belice y quiero que se ocupen de sus espacios de la mejor forma posible así como nosotros del nuestro”, explicó.

Entre el patriotismo y la incertidumbre de la reacción que vaya a tener el vecino país, la jornada mantuvo una tendencia escasa de votantes, que entre la desinformación, el desinterés y el hartazgo, definirá la postura “oficial” de Guatemala en su afán de resolver legalmente los límites territoriales con el vecino país.

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