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Gobierno nicaragüense condena ataque con ácido a sacerdote

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega (D), habla junto a la primera dama y vicepresidenta Rosario Murillo durante la ceremonia de apertura de un paso elevado en la autopista de Managua, Nicaragua, el 29 de noviembre de 2018. (AFP | Inti Ocon)

AFP.-

La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, condenó este jueves de forma “enfática” el ataque con ácido a un sacerdote en la Catedral de Managua, efectuado por una mujer que según las autoridades es de nacionalidad rusa.

“Queremos ser enfáticos en nuestra condena frente a algo inusitado, en nuestro país no hemos visto este tipo de ataques contra personas”, dijo Murillo en su alocución diaria a medios oficiales, sobre el ataque al vicario Mario Guevara, de 59 años.

La vicemandataria consideró que ese tipo de hechos “no se corresponden con nuestra cultura ni costumbres”.

La atacante fue identificada por la policía como Elis Leonidovna Gonn, de 24 años y nacionalidad rusa. La mujer lanzó un líquido al padre Guevara mientras prestaba servicios religiosos en la Catedral de Managua, la tarde del miércoles.

El sacerdote resultó con quemaduras en la nuca, una mejilla, brazos y un ojo, pero horas después fue dado de alta para continuar con cuidados en su domicilio, según fuentes de la iglesia.

“Este hecho ocurrido en una iglesia nos llama a la reflexión y por supuesto a la condena”, subrayó Murillo.

Gonn habría dicho a la policía que “el diablo le ordenó matar a alguien, de lo contrario el diablo le quitaría la vida a ella”, según el avance de las investigaciones divulgado este jueves.

El compuesto químico lanzado al sacerdote dio positivo a “ácido sulfúrico”, según las averiguaciones.

La ciudadana rusa ingresó a Nicaragua por la frontera norte procedente de Honduras, el 17 de septiembre. Llegó acompañada de su hija de dos años con la que, según detalló la policía, deambulaba por las calles “alimentándose únicamente con caramelos”.

En la indagatoria, la mujer aseguró a las autoridades que tiene una “condición de refugiada en Italia”, la que obtuvo por ser una perseguida en su país por “su orientación sexual (lesbiana) y (por) pertenecer al movimiento feminista”.

El cardenal Leopoldo Brenes descartó en declaraciones a la prensa que el incidente esté relacionado con la crisis política en el país, donde las relaciones entre la iglesia y el gobierno se mantienen tensas, luego que el presidente Daniel Ortega acusara a los obispos de “golpistas”.

“Queremos ver que es un hecho totalmente ajeno” a la situación política, dijo Brenes, aunque mencionó que “hay personas fanáticas que están en contra del trabajo pastoral que realizamos”.

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