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Globalización, cambio climático y urbanización, principales desafíos para las cooperativas y las asociaciones rurales

La especialista en Políticas del IICA, Edith Obschatko (centro de pie), durante su intervención en el panel sobre “Organizaciones asociativas en la ruralidad: implicancias y desafíos hoy”, del taller “Hacia una red de facilitadores de procesos asociativos en la ruralidad”.

Buenos Aires, (IICA).-

Así lo planteó el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, durante un evento en Buenos Aires, Argentina, donde se abordaron los retos clave que afrontan este tipo de organizaciones en la ruralidad.

La globalización, las tendencias culturales al individualismo, el cambio climático y la creciente urbanización son parte de los desafíos que enfrentan el agro, las cooperativas y las asociaciones rurales. Así lo planteó hoy la especialista en Políticas del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Edith Obschatko, durante un evento realizado en Buenos Aires, Argentina, con el fin de construir una red de facilitadores de procesos asociativos en la ruralidad.

En el encuentro, organizado por los Institutos Nacionales de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de Asociativismo y Economía Social (INAES), la especialista del IICA sostuvo que la globalización obliga a los países del hemisferio, y en particular a las cooperativas, integrarse a mercados cada vez más globalizados y competitivos.

“En estos mercados las cooperativas tienen que competir con empresas enormes, pero al mismo tiempo esto representa oportunidades de crecimiento para estas organizaciones”, precisó Obschatko.

La especialista, además, indicó que la tendencia a la urbanización es otro de los grandes escollos que deben superar las organizaciones asociativas en la ruralidad, y aclaró que estimar la población rural “depende de cómo ésta se mida”.

Obschatko explicó que, aunque los parámetros estadísticos internacionales establecen que una población es rural cuando tiene hasta 2 000 habitantes, “en Argentina los pueblos o ciudades de hasta 20 000 habitantes están vinculados básicamente a la actividad agropecuaria” y, en este caso, la población rural podría estimarse en el 20 % del país.

En relación al cooperativismo y la agricultura familiar, la experta hizo referencia a un estudio que hizo el IICA en base a datos del censo agropecuario de 2002, donde se determinó que el 50 % de los agricultores familiares están “desprovistos de los recursos necesarios”, lo que indujo al organismo especializado en agricultura de las Américas, a trabajar en el cooperativismo.

“Si esos productores no se asocian tienen pocas posibilidades de salir de ese modelo de subsistencia. El cooperativismo tiene una historia larguísima en el país, es un actor importantísimo que todo el tiempo frente a las dificultades, genera estrategias de supervivencia y superación”, afirmó Obschatko.

La especialista del IICA concluyó que, en los últimos años en esta materia, se vienen apreciando avances institucionales, mayor articulación entre entes locales y con otras de índole regional o global, como la Alianza Cooperativa Internacional y la REAF-MERCOSUR. “La cooperativa y la asociación son herramientas indispensables y útiles para el crecimiento de la sociedad rural y es necesario el apoyo de las políticas públicas”, dijo.

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