Fiestas más grandes de Nicaragua cierran tras 10 días de inusual austeridad

Promesantes y devotos de Santo Domingo de Guzmás bailan al son de la marimba durante el recorrido de regrero a su trono de la diminuta imagen en Las Sierras de Managua. Foto: Luis Caldera Barreto / cawtv.net

Managua | EFE.-

Las fiestas más grandes de Nicaragua, en honor de Santo Domingo de Guzmán, cerraron hoy tras 10 días de inusual austeridad, en medio de una crisis sociopolítica que ha dejado entre 317 y 448 muertos en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

Miles de fieles católicos transportaron la imagen de Santo Domingo de Guzmán desde el antiguo centro de Managua hasta la afueras de la ciudad, en un ambiente predominantemente religioso, cuando lo normal es que sobresalga la algarabía pagana.

Antes del inicio de las fiestas, que tienen lugar en Managua del 1 al 10 de agosto cada año, el clero nicaragüense pidió a sus fieles celebrar en austeridad y sobriedad, dada la situación que atraviesa el país, no solamente por las víctimas mortales, sino también por unas 500 personas presas o desaparecidas, por protestar contra el Gobierno.

La austeridad fue tal, que la ausencia de policías no fue motivo para que se reportaran delitos trascendentes o alteraciones al orden público, en medio de la multitud.

Aunque la romería se desarrolló con el colorido de siempre, en la parroquia Santo Domingo de Managua, fue notoria la merma de asistentes, música, desorden y del consumo de alcohol, en un evento que atrae a medio millón de personas.

Los fieles católicos este año adornaron la imagen con flores de color rojo, que pudo ser un mensaje al Gobierno, ya que este tono en la iglesia Católico representa el “don del Espíritu Santo que nos hace capaces de testimoniar la propia fe aún hasta derramar la sangre en el martirio”.

Durante la romería algunas personas lanzaban el grito de “¡viva Nicaragua!”, lo que actualmente equivale a retar al Gobierno de Ortega.

Las celebraciones por Santo Domingo de Guzmán son populares, pero no patronales, ya que el patrono de Managua es Santiago, que inspira pocas reverencias en la capital nicaragüense.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, también con Daniel Ortega siendo presidente.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias”, lo que Ortega ha negado.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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