Exdiputado hondureño Antonio Hernández se niega a testificar en la fase final del juicio en su contra

Nueva York | EFE.-

El exdiputado hondureño Juan Antonio “Tony” Hernández se negó a testificar este martes en el juicio que se sigue en su contra en una corte federal de Nueva York por narcotráfico, porte de armas y mentir a las autoridades de EE.UU, un proceso que salpicó a su hermano, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Luego de que la Fiscalía para el distrito sur de Nueva York concluyera este martes la presentación de sus testigos, el juez Kevin Castel le dijo a Hernández si sabía que era su derecho testificar o no testificar, obteniendo un “entiendo” por respuesta.

“Su abogado dijo que era su decisión” no ocupar la silla de los testigos, agregó el juez.

“Así es señor”, afirmó Hernández, cuyo juicio comenzó el pasado 2 de octubre y en el que varios exnarcotraficantes que cooperan con el Departamento de Justicia de EE.UU. han sido testigos de la Fiscalía, tras un acuerdo de cooperación, en espera de que se les reduzca la sentencia.

Hernández ha seguido el juicio a través de una intérprete y se ha mostrado tranquilo durante el proceso, sin ninguna reacción aún ante las acusaciones más fuertes que lo vinculan con el tráfico de cocaína.

Durante el proceso, que ha contado con la presencia de miembros de la comunidad hondureña, exnarcotraficantes han asegurado que donaron dinero a las campañas de políticos, entre ellos del actual mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández, lo que el presidente ha negado, y pagado sobornos a jueces, policías, militares y fiscales.

En el último día de juicio este miércoles, tanto la Fiscalía como la defensa presentarán sus argumentos finales tras lo cual el juez instruirá a las nueve mujeres y tres hombres del jurado sobre cada uno de los cargos que enfrenta Hernández antes de que comiencen a deliberar.

La Fiscalía trajo como testigo este martes a un agente de la DEA que entrevistó a Hernández en Miami el 25 de octubre de 2016, reunión a la que el acusado viajó voluntariamente y en la que supuestamente mintió a las autoridades sobre sus conexiones con el narcotraficante Devis Rivera Madariaga, exlíder del cartel de los Cachiros, aseguró.

Rivera Maradiaga testificó en este juicio y habló de su relación con el acusado.

El último narcotraficante en ocupar la silla de los testigos fue Fernando Josué Chan Monroig, quien aseguró este martes que compró al acusado cocaína, municiones y armas potentes.

Chan Monroig, que cumple sentencia por narcotráfico en Nueva York, aseguró que vendió la droga que compró a Hernández, algunas con la marca “Tías”, y “TH” (supuestas iniciales del procesado), al cartel de Sinaloa y los Caballeros Templarios en México, y que su destino final era Estados Unidos.

Al inicio de su relación con Hernández le compró un primer cargamento de 600 kilos, y luego otros dos de 700 kilos cada uno, a 10.000 dólares el kilo y añadió que tenía que pagarle en billetes de 100 dólares por exigencia del acusado.

El primer cargamento le fue entregado al testigo en El Espíritu, en la región hondureña de Copán, tras lo cual viajó a la frontera con México para entregar la cocaína al cartel de Sinaloa.

La negociación para la segunda compra de 700 kilos la hizo directamente con Hernández pero previo a dicho encuentro, en el que conoció a Hernández, el narco Toñito Santos le advirtió que con este (el acusado) “no se podía jugar” y que los podía matar.

Aseguró durante esa primera reunión con Hernández que él le dijo que “podía conseguir cualquier clase de armas” y que incluso hablaron de la “F-7”, conocida como la “mata policías”.

Posteriormente, en 2012, le compró 40 fusiles M-16, de los que Chan Monroig se quedó con ocho y vendió el resto a El Guero, miembro del cartel de Sinaloa, junto con 600 kilos de cocaína marcadas con las letras “TH”.

Durante la primera reunión de 2009, el testigo, que admitió haber asesinado a 15 personas, y el acusado hablaron de las marcas que presuntamente Hernández usaba para identificar sus cargamentos: “TH”, “Tia”, “El 5”, “Lava” y “Muñeca”.

Al finalizar dicha reunión, cuatro hombres vestidos de militares y con fusiles esperaban por Hernández en el estacionamiento del hotel donde se reunieron.

A preguntas de la Fiscalía, Chan Monroig dijo que hizo otros cinco negocios para comprar droga que era suplida por Hernández, cada una de 700 kilos, y que tenía que pagar bajo las mismas condiciones.

También afirmó que tras ser extraditado a EE.UU en 2015 no denunció a Hernández inicialmente antes las autoridades federales porque “ninguno de los narcotraficantes con los que he trabajado, violentos como yo, tiene un hermano presidente ni el control de la policía y militares”.