Duterte lanza una advertencia a China sobre actividad militar en aguas disputadas

El presidente filipino, Rodrigo Duterte. EFE/Archivo

Manila | EFE.-

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, ha lanzado una insólita advertencia a China sobre sus actividades militares en las aguas disputadas del Mar de China Meridional, palabras que desentonan con su habitual condescendencia respecto a la presencia del gigante asiático en esa zona.

Duterte avisó a China de que “modere” su comportamiento en esas aguas y de que no tiene “ningún derecho” a amenazar ni repeler a las aeronaves y barcos extranjeros que pasen por el atolón Scarborough y las islas Spratly, unos 750 arrecifes, islotes y cayos.

China ocupó en 2012 por la fuerza esos territorios, donde ha construido instalaciones militares -incluido un sistema de misiles tierra-aire y una pista de aterrizaje-, a pesar de que hace dos años la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (CPA) atribuyera a Filipinas los derechos sobre ese área, fallo que Pekín no reconoce.

“Tienen que reconsiderar ese comportamiento porque podría convertirse en un foco de conflicto algún día”, indicó Duterte en un discurso anoche en Malacañang, sede de la presidencia filipina.

Es poco habitual que Duterte critique públicamente a China, país hacia el que ha virado su política exterior en detrimento del aliado histórico de Filipinas, Estados Unidos, que también tiene intereses geoestratégicos en esas aguas.

De hecho, EEUU planea llevar el 60 % de su flota naval al Pacífico en 2020 y controlar esas aguas por las que pasa cerca del 30 % del comercio global y albergan alrededor del 12 % de las pesca mundial, además de posibles yacimientos de petróleo y gas.

Medios filipinos han publicado en las últimas semanas vídeos y grabaciones de las transmisiones de radio de los guardacostas chinos en las que solicitan a embarcaciones extranjeras en tono amenazante que abandones esas aguas.

Un incidente similar se registró la semana pasada con el avión P-8A Poseidon de la Marina estadounidenses, en un intento de China de apropiarse también del espacio aéreo sobre ese área.

Filipinas, China, Taiwán, Malasia, Vietnam y Brunei reclaman total o parcialmente el archipiélago de Spratly, donde China ha edificado islas artificiales sobre los arrecifes y atolones para apropiárselas de facto.

“No se puede crear una isla artificial y luego decir que el aire sobre ella es tuyo. Eso es un error porque son aguas internacionales y debe garantizarse el paso seguro”, apuntó el mandatario.

Es la primera vez que Duterte condena abiertamente la presencia militar china en esas aguas, ya que en sus dos años de mandato ha optado por no reclamar los derechos de Filipinas sobre ellas, en virtud de la sentencia favorable de la Corte de La Haya, a cambio de recibir inversiones y prestamos favorables.

La denuncia ante La Haya la presentó el anterior Gobierno del presidente Beningno Aquino, aunque la sentencia salió el 12 de julio de 2016, cuando Duterte llevaba solo dos semanas en el cargo.

China ha prometido unos 30.000 millones de dólares (25.668 millones de euros) en acuerdos de cooperación, inversiones, comercio y ayuda al desarrollo para Filipinas, de los que de momento se han concretado unos 7.200 millones de dólares (6.300 millones de euros), principalmente en infraestructuras.

El Gobierno filipino anunció recientemente que está negociando con empresas estatales chinas un acuerdo para la exploración conjunta de los yacimientos de gas y petróleo en esas aguas del Mar de China Meridional, aunque de momento no han trascendido más detalles.

Organizaciones civiles han recriminado a Duterte ese acercamiento con el gigante asiático y su pasividad a la hora de reclamar los terrenos del Mar de China Meridional, por lo que le acusan de vender Filipinas para convertirla en la práctica “en una provincia de China”.

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