Diálogo nacional, la última baza para frenar la violenta crisis de Nicaragua

Foto: Luis Caldera | cawtv.net

Javier Pascual González | Managua | EFE.-

La convocatoria del diálogo nacional es vista por todos los sectores sociales como un paso obligatorio y necesario para tratar de poner fin a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua pese a la coincidencia de la práctica totalidad de los actores en que las condiciones no son las más apropiadas.

En un entorno crítico, en el que se siguen produciendo violentos enfrentamientos, represión hacia los manifestantes, saqueos en los supermercados y bloqueos en las carreteras, los interlocutores accedieron a la convocatoria después de que el Ejecutivo de Daniel Ortega autorizara a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a efectuar una visita de trabajo en el país.

La lista de damnificados aumenta día tras día y deja ya entre 54 y 65 muertos y más de 500 heridos, según las organizaciones humanitarias, lo que es una muestra evidente de que continúa la represión y el uso de la violencia.

“Nosotros hemos hecho todos nuestros esfuerzos como gobierno, nuestro presidente ha hecho todos los mejores esfuerzos para evitar que siga derramándose sangre de hermanos”, dijo la vicepresidenta Rosario Murillo, en los medios oficiales.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Leopoldo Brenes, reconoció que la fijación de la fecha del inicio del diálogo para este miércoles se produjo “después de escuchar el clamor de una gran mayoría de la sociedad y conscientes de la gravedad de la situación que vivimos en el país, aun cuando las circunstancias para dicho diálogo no son las más idóneas”.

El obispo Silvio Báez, una de las voces más críticas contra el Gobierno, aseguró en sus redes sociales que “hay que jugar una última carta pacífica por el bien de Nicaragua pero sin doblegarse ni venderse”.

La Coalición Universitaria, que aglutina a los estudiantes, los grandes protagonistas de las protestas y de gran parte de la represión, advirtió que “sí estamos anuentes al diálogo, pero seguimos exigiendo que haya paz y justicia”.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, en declaraciones a Efe también refrendó la apuesta por estas negociaciones “tomando ese riesgo para que encontremos a través del diálogo la respuesta tanto al tema de la justicia y la seguridad, como a la democratización del país”.

La presidenta de la Cámara de Comercio Americana (Amcham), María Nelly Rivas, defendió que “es un avance positivo porque nosotros hemos dicho que creemos en un diálogo como la salida, además hemos hablado de un diálogo inclusivo e incluyente, tanto en temas como en participantes, que por lo que vimos acá se está logrando”.

A escasas horas del comienzo, en lo que sí coinciden los representantes de la sociedad civil y del sector privado es en los principales puntos de debate.

“Esperamos que el diálogo aborde estructuralmente el tema de la institucionalidad del país con el objetivo de ir allanando el camino hacia su democratización”, indicó Brenes.

Para Aguerri, “lo primero es garantizar la seguridad de los estudiantes porque en este momento es prioritario” y, lo segundo, es la justicia “porque tiene que haber justicia sobre lo que aquí ha acaecido y no puede quedar inmune esta situación”.

“Y en tercer lugar, por un lado está el tema electoral, devolver la credibilidad al sistema electoral, y luego el tema institucional”, dijo a Efe.

Desde Amcham priorizarán los temas de justicia para “que se investigue y que el proceso y los resultados sean creíbles para Nicaragua”, junto con la democratización y la institucionalidad.

“Nosotros hemos hablado de la importancia de unas elecciones libres”, indicó Rivas a Efe, y para ello es indispensable la “institucionalidad” para “fortalecer la independencia de las diferentes instituciones en este país”.

Mañana, miércoles, 16 de mayo a las 10.00 hora local (16.00 GMT), cuando se sienten Gobierno, Iglesia, estudiantes y representantes de la sociedad civil y del sector privado, se producirá uno de los momentos más importantes en la historia reciente de Nicaragua.

El desarrollo de los acontecimientos dilucidará si esta última baza para frenar la crisis servirá para democratizar Nicaragua o, por el contrario, se convertirá en un nuevo pretexto para agrandar la violencia existente entre los defensores y detractores del Ejecutivo de Daniel Ortega.

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