Lo Último

Derechista Mario Abdo, presidente electo de Paraguay, gobernará sin control del Senado

El derechista Mario Abdo Benítez celebra junto a su esposa Silvana López Moreira la victoria en las elecciones presidenciales paraguayas en la sede del Partido Colorado en Asunción, el 22 de abril de 2018 (AFP | EITAN ABRAMOVICH)

Por Hugo OLAZAR, Nina NEGRON | AFP.-

El derechista Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, electo el domingo a la presidencia de Paraguay, se verá forzado a buscar alianzas durante su mandato de cinco años luego de que su partido no lograra la mayoría absoluta en el Senado.

En la elección de los 45 miembros del Senado, el partido Colorado de Abdo Benítez obtuvo 18 bancas, contra 13 del partido Liberal de su rival Efraín Alegre. Otras fuerzas obtuvieron las curules restantes, según datos del Tribunal Electoral conocidos el lunes.

El oficialismo requería 23 asientos para dominar el Senado.

“El pueblo votó por la unidad y no por la división. Me comprometo a ser factor de unión del Paraguay”, dijo conciliador Abdo Benítez en su primer discurso después de ser proclamado presidente electo.

La elección de “Marito”, como se lo conoce popularmente fue saludada por el departamento de Estado de Estados Unidos, que destacó “el compromiso de Paraguay con los valores democráticos”.

El presidente argentino, Mauricio Macri, también se congratuló por la elección al igual que el jefe de Estado brasileño, Michel Temer. Paraguay comparte dos grandes represas hidroeléctricas con Argentina y Brasil sobre el caudaloso río Paraná limítrofe.

El presidente electo ganó por 3,7 puntos de distancia sobre Alegre, un estrecho resultado muy inferior a la proyección de las encuestas, que llegaron a darle hasta 20 puntos de ventaja.

“Hay una diferencia de tres puntos, lo que significa que la gente está buscando un cambio. Ese cambio somos la Alianza” Nacional, aseveró Leo Rubín, compañero de fórmula de Alegre, al conocer los resultados.

Dominio colorado

En las elecciones, que tuvieron una participación de 61,40% de los 4,2 millones de votantes, se resolvió también la composición del nuevo Congreso y los gobernadores de los 17 departamentos.

Y aunque el partido Colorado ratificó la hegemonía que casi ininterrumpidamente ha mantenido desde hace 70 años, el conteo oficial en el Senado no le favoreció.

“La diferencia con la que ganó Abdo Benítez puede causarle problemas de gobernabilidad. El partido Colorado tiene que replantearse”, comentó a la AFP la analista Ati Snead.

Al aceptar su derrota en la presidencial, Alegre lanzó una advertencia. “Creemos que el cambio en Paraguay es irreversible, más temprano que tarde”, dijo.

Paraguay, que salió de 35 años de dictadura en 1989, ha vivido bajo la hegemonía del partido Colorado desde 1947, con la sola excepción del gobierno del exobispo y expresidente izquierdista Fernando Lugo (2008-2012), quien fue destituido en un juicio político un año antes de completar su mandato.

“Los colorados tienen vocación de poder. Tienen un voto disciplinado y una tradición de participar en los procesos electorales, además de un esquema de manejo del funcionariado que está intacto desde la época de Stroessner y que les da resultados electorales”, explicó Snead.

La función pública, en la que se desempeñan unas 300.000 personas, es una de las pocas fuentes de empleo en este país en el que la pobreza alcanza a 26,4% de la población y la informalidad abarca a cerca del 40% de la economía.

Y en su discurso de la victoria, Abdo Benítez agradeció de manera directa a los funcionarios públicos.

¿Regreso del stronismo?

Las primeras palabras de “Marito” tras el triunfo fueron también para evocar a su padre, mano derecha de Stroessner, cuya dictadura dejó al menos 400 muertos, además de exiliados y desaparecidos.

“No puedo olvidarme de recordar a mi padre, que fue un gran colorado”, declaró, aclamado por sus seguidores.

Pero la posibilidad de un regreso a un sistema autoritario y represivo es descartada por los analistas.

“Los jóvenes ya no conocen el autoritarismo. No es una vuelta del stronismo. El proceso histórico que vive el país no va a permitir que resurja el stronismo”, aseguró Snead.

Magdalena López, coordinadora del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay de la Universidad de Buenos Aires, resalta, de su parte, que pese a que hubo muy pocos juicios por los crímenes de la dictadura, Stroessner murió en el exilio en Brasilia.

“Nunca pudo volver a Paraguay. Ninguno de los gobiernos colorados que le sucedieron concedió darle el indulto”, dijo a la AFP.

Deuda social

Abdo Benítez, que debe asumir la presidencia el próximo 15 de agosto, tendrá como uno de sus primeros desafíos el combate a la pobreza.Paraguay muestra buenos resultados en los índices macroeconómicos, con un crecimiento promedio de 4% anual desde hace más de una década, apoyado fundamentalmente en las exportaciones agrícolas, el auge de la construcción y la creciente industrialización.Sin embargo, el saliente presidente Horacio Cartes reconoció que deja una “deuda social”.”En Paraguay falta todo por hacer. Tenemos deudas sociales. No se concibe que con toda la riqueza que tenemos y siendo siete millones de habitantes tengamos la pobreza que tenemos”, dijo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: