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El carbón norcoreano varado por sanciones pero los rusos hacen negocio

Foto tomada el 21 de noviembre de 2017 muestra una vista general de una carga de carbón amontonado en un muelle en el puerto de Rason, Corea del Norte. AFP

Por Sebastien BERGER | AFP.-

En el extremo noreste de Corea del Norte, una barrera metálica de tres metros de alto coronada por alambradas, ilustra el ahínco de la ONU en impedir a Pyongyang, sancionado por su programa nuclear, a que exporte su carbón.

Debido a esas sanciones, una montaña de carbón norcoreano, que estaba destinado a China, se apila detrás de esta barrera en el puerto de Rason, cerca de las fronteras de Corea del Norte con China y Rusia.

Pero dos millones de toneladas de carbón ruso han transitado este año por el muelle vecino, llegadas por tren y transportadas desde allí por barco hacia China, gracias al operador portuario ruso RasonConTrans.

Estas actividades están específicamente excluídas del ámbito de las sanciones de la ONU por los programas nuclear y balístico norcoreanos.

A pesar de las sanciones, algunos intentan recurrir al operador para eludirlas, explica a la AFP el vicedirector de RasonConTrans, Roman Minkevitch.

“Nos lo piden, pero decimos que no, eso no lo hacemos”, dice. La prueba: el carbón bloqueado en el muelle de al lado.

El directivo rehúsa precisar quién le pide a su empresa hacer trampa. “Gente”, se limita a decir.

El panel de especialistas de la ONU para Corea del Norte había explicado en su informe semestral que Corea del Norte “usó deliberadamente canales indirectos para exportar mercancías prohibidas”.

El negocio del carbón

Durante muchos años el carbón fue un buen negocio para Pyongyang. China, su principal aliado, importó 22 millones de toneladas en 2016, por un valor de 1.200 millones de dólares.

Pekín dice que ya no lo hace. Pero los negocios de RasonConTrans siguen floreciendo. Desde que empezó sus operaciones en 2015, sus ventas se han duplicado cada año. y espera llegar a los tres millones de toneladas en 2018.

Ello representa entre tres y seis movimientos de barco por mes. El puerto puede acoger barcos de 180 metros de eslora, con una capacidad cada uno de 50.000 toneladas de carbón, la mayoría con destino a Shanghai.

Dos grandes estatuas de bronce del fundador de Corea del Norte, Kim Il-Sung y de su hijo y sucesor, Kim Jong-Il, dominan el puerto de Rason.

Esta puerto integra la Zona económica de Rason (ZES), con normas económicas más flexibles, abierta por Corea del Norte para atraer a empresas extranjeras a este lugar donde el pequeño país aislado tiene frontera común con los gigantes ruso y chino.

En Rason, los costes de manutención portuaria son inferiores en un 30 a 40% a los de los puertos rusos.

Rusia y Corea del Norte mantienen desde hace muchos años buenas y fraternales relaciones. En la oficina de RasonconTrans hay una gran fotografía de un encuentro de Kim Kong-Il y el presidente Vladimir Putin, en Moscú en 2001.

Como la antigua URSS

Esta sociedad, filial de Russian Railways, está controlada en un 30% por el puerto de Rason.

RasonconTRans, tercer contribuyente de la ZES, emplea a unos 300 norcoreanos y a 110 rusos. La empresa importa directamente de Rusia lo esencial de sus necesidades, como el diésel para sus generadores.

En efecto, es casi totalmente independiente de la aleatoria alimentación eléctrica norcoreana. Según Minkevitch, en la ZES hay cortes de electricidad casi una tercera parte de cada día.

Aunque algunos aspectos de Corea del Norte le recuerdan la antigua Unión Soviética, el directivo dice que trabajar en un país sometido a semejantes sanciones es una “experiencia única”.

Es difícil importar piezas y material de construcción, y “hay mucha más burocracia”. “Es interesante pero duro”, resume.

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