AmCham otorga Premio Excelencia Empresarial 2017

Cawtv.net | Managua.-

La Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham) otorgó el premio a la “EXCELENCIA EMPRESARIAL 2017” a los distinguidos hermanos, Don César Augusto y Don Carlos Reynaldo Lacayo Lacayo, líderes del GRUPO CALSA., cuyo consorcio empresarial cumple 80 años proyectándose en todo nuestro país, como reflejo de emprendedurismo, de voluntad de éxito, de visión futurista, iniciado en el año 1937 por el fundador Don César Augusto Lacayo Lacayo (q.e.p.d.). El Grupo CALSA cuenta con más de 17 mil clientes de los distintos segmentos de mercado en el ámbito nacional.

La premiación fue realizada el pasado 30 de Noviembre en una cena de gala en el Club Terraza de esta capital, donde estuvieron presentes personalidades de Gobierno, empresariales, así como personalidades de la banca nacional.

En la premiación realizada a los hermanos Lacayo, también se destacó el compromiso social que esta empresa ha desarrollado con sus colaboradores y con las comunidades donde impulsan sus negocios a través del Centro SUPÉRATE, fundado en el año 2014 por la Fundación CALSA y que brinda educación de alta calidad en inglés, computación y valores a jóvenes de escasos recursos económicos y de alto rendimiento académico.

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE AMCHAM EN EL OTROGAMIENTO DEL PREMIO EXCELENCIA EMPRESARIAL A LOS HERMANOS CÉSAR AUGUSTO Y CARLOS REYNALDO LACAYO LACAYO

Gracias por acompañarnos esta noche. Gracias por acompañarnos a honrar, a quienes honor merecen. Gracias por ser parte de esta ocasión tan especial en que nos reunimos para dar fe y testimonio de nuestro reconocimiento sincero y genuino a dos de los mejores empresarios que han emergido de nuestro país: los hermanos César Augusto y Carlos Reynaldo Lacayo Lacayo.

Han sido ellos quienes con su trabajo, han transformado a miles de nicaragüenses que de forma directa o indirecta, han sido parte integral de los negocios que han promovido en más de 50 años en nuestro país.

Gracias a su sagacidad, han fomentado el progreso, el desarrollo, la riqueza y algo muy importante: siempre han sabido reconocer a sus colaboradores como miembros de una gran familia, lo que les ha merecido el respeto de todos aquellos que han tenido la fortuna de conocerlos y trabajar con ellos. Yo puedo dar fe de eso!!

Don César y don Carlos, son un fiel reflejo de lo que sus queridos padres, doña Ruth y don César Augusto, sembraron desde muy pequeños en estos exitosos ciudadanos que han triunfado -con firmeza y determinación-,  y que hoy son reconocidos por su Excelencia Empresarial, en este año en que se celebra el 80 aniversario del Grupo CALSA.

Fue por ello, que la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua, se sintió altamente complacida al ser propuestos los hermanos Lacayo Lacayo al reconocerles como merecedores del más importante galardón con que el sector privado exalta la Excelencia Empresarial.

Es Excelencia Empresarial, porque don César Augusto y don Carlos Reinaldo, han sabido –visionariamente- avanzar –en tiempos no tan fáciles- hacia una exitosa expansión multisectorial que los ha proyectado como líderes empresariales del más alto nivel en Nicaragua y en Centroamérica.

No podemos olvidar que junto a ellos, han estado siempre doña Miriam y doña María, sus queridas esposas, quienes siempre les han brindado el apoyo necesario para seguir innovando y hacer del Grupo CALSA una empresa de referencia en nuestro país. ¡¡¡ Pido un fuerte aplauso para ellas!!!

Ya todos sabemos lo mucho que han aportado a nuestra Nicaragua, que les aprecia y estima por su entrega y confianza, a pesar de la incertidumbre que a veces da la impresión de ensombrecer nuestro futuro…

Pero como empresarios, no por ello vamos a olvidar nuestro objetivo: lograr el desarrollo de Nicaragua de forma tal que nos permita salir de la pobreza, para lo cual siempre hemos demandado -y lo seguiremos haciendo- el respeto a las leyes en democracia.

Amigas y amigos: Los hermanos Lacayo se han sabido adaptar a los nuevos tiempos y a sus exigencias, pues en un mundo moderno y, globalizado, han promovido el nuevo concepto de Empresa, que abarca a inversionistas, ejecutivos y colaboradores en general, con una sola visión: hacer de su negocio  cada día, una mejor organización para beneficio de todos los que la integran, de sus clientes y de la Nación, lo que viene a significar el mejor ejemplo de la llamada Responsabilidad Social Empresarial, de la que ellos son fervientes impulsores.

AmCham no sería lo que ahora somos, sino fuera por el compromiso, la entrega y el apoyo que el Grupo CALSA nos ha brindado por más de 3 décadas, habiendo tenido entre sus presidentes (a inicios de los difíciles años 90´s) a don Carlos Reynaldo y como Primer Vicepresidente, -ya en el nuevo siglo-, a don César Augusto.

Y su activismo en la cámara es evidente; siempre participando en nuestras actividades, acompañando, proponiendo y sugiriendo ideas en la Asamblea Generales de Socios; aconsejando a quienes les hemos sucedido en la directiva, en fin, haciendo de AmCham una causa de voluntariado empresarial con el mismo entusiasmo del primer día.

Señoras y señores: No tengo duda alguna en decir, que el empresario de estos nuevos tiempos, tiene que ser como don César Augusto y don Carlos Reynaldo Lacayo Lacayo, quienes han apostado por hacer –como decía- de la Responsabilidad Social Empresarial, una bandera a favor de los colaboradores de sus empresas y de las comunidades en donde se desarrollan.

El Programa SUPERÁTE y las brigadas médicas de la Asociación de Urología de España, son apenas una muestra de las obras que bajo su dirección se impulsan, y no son más que un pequeño reflejo del compromiso verdadero que han enarbolado –muchas veces de forma silenciosa- en favor de los menos favorecidos de Nicaragua.

La consolidación de sus principios y valores, los han convertido en un verdadero icono y referencia de éxito en el mundo empresarial de Nicaragua y fuera de nuestras fronteras, como lo confirma el liderazgo de don César Augusto en la Presidencia en nuestro país del Centro Empresarial de América Latina (CEAL) y de don Carlos Reynaldo, como Cónsul Honorario del Gran Ducado de Luxemburgo por más de 20 años con todo lo que ha significado la cooperación de ese país amigo en materia de educación, salud, turismo, tratamiento de aguas, entre otros sectores.

Para finalizar, hemos querido encontrarnos esta noche en el Club Terraza, porque no podemos olvidar tampoco que –en este templo del esparcimiento que hoy nos acoge- también se encuentra la huella imborrable de los hermanos Lacayo: don Carlos Reynaldo, por su titánica labor promoviendo el renacer del Club Terraza cuando pocos creían que fuera posible y del que fue su presidente fundador; y en la actualidad, don César Augusto que con su liderazgo como presidente del Club nos conduce a puerto seguro.

Señoras y señores: En esta ocasión tan especial me honro en otorgar a don César Augusto y a don Carlos Reynaldo -en nombre de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua-, el más importante reconocimiento del sector privado nicaragüense, a quienes por su condición de líderes- han sabido alcanzar la Excelencia Empresarial.

Ellos pertenecen al grupo de  nicaragüenses que hacen patria y que piensan que la mejor manera de hacerlo, es aportando a construir una mejor Nicaragua. Reciban pues este reconocimiento como muestra sincera a su trayectoria impecable y admirable de lo que nosotros, en AmCham, nos sentimos orgullosos.

A todos ustedes, amigas y amigos, gracias por acompañarnos; igual agradecimiento vaya para nuestros patrocinadores, que han hecho posible que esta noche sea tan especial para nosotros.  Muchas Gracias.

Palabras de D. César Augusto Lacayo Lacayo:

Buenas noches mí querido amigo D. Álvaro Rodríguez, Presidente de AMCHAM

Buenas noches, amigas y amigos de la Junta Directiva de AMCHAM.

Buenas noches a mi hermano Carlos Reynaldo y a mi cuñada María Jesús Cardenal de Lacayo.

Buenas noches a mi querida esposa Myriam Villa de Lacayo, con quien he compartido los mejores momentos de mi vida y con quien he fundado una bella familia.

Tengo que confesar públicamente, que, sin el apoyo incondicional de Myriam, difícilmente yo estuviera aquí recibiendo este premio, que en lo personal lo dedico a esos hombres y mujeres de negocios que han sido pioneros del progreso de Nicaragua y de la empresa privada:

En primer lugar a mi padre, César Augusto Lacayo Lacayo

A D. Alfredo Pellas

A D. Julio Villa

A Doña Tina Lugo

A D. Reynaldo Lacayo Rappaccioli

A D. Roberto Terán Gurdián

A los hermanos Róger y Roberto Terán Balladares

A D. Antonio Lacayo Oyanguren

A Doña Tina López de McGregor

A D. Rodolfo Jeréz

A D. Denis Gallo Lacayo

A D. Alfredo Palacios

A los hermanos Sandro y Yuyi Palacios

A D. Jorge Salazar

A D. Carlos Cardenal

A D. Juan Dreyfus

A D. Carlos Reyes

A D. Mario Salvo Lazzari

A D. Carlos Reyes Montealegre

A D Alfredo Sacasa Guerrero

A D. José Ignacio Gutiérrez M.

A los hermanos Federico y Fanor Argüello Sacasa

A D. Carlos Gómez

A los hermanos Alberto y Ernesto Chamorro

A D. Manuel Ignacio y Róger Lacayo

A D. Ismael Reyes I.

A D. Julio Martínez

A D. Enrique Pereira

A D. Duilio Baltodano

A Arnoldo Solórzano

A D. Francisco D Franco

Y a mi hermano Eugenio Pacelli Lacayo

Todos ellos merecen nuestro respeto y nuestro reconocimiento. En ese sentido, les pediré que nos pongamos de pie para dedicarles un momento de silencio en su memoria.

Muchas gracias.

Buenas noches familia, buenas noches a mi hermana Regina, a mi cuñado Orlando, a nuestro primo Humberto Sandino y Argentina, a nuestro hermanos Carlos y Vivian Pellas, en fin, a todos los integrantes de la mesa de honor y a todos los presentes.

Buenas noches Excelentísima Embajadora Laura Dogu y su esposo Áydin Dogu.

Buenas noches a nuestro querido amigo, José Adán Aguerri, Presidente del COSEP.

Buenas noches al ex Presidente Enrique Bolaños, ex Presidente del COSEP.

Buenas noches delegados del Gobierno de la República de Nicaragua: Comandante Bayardo Arce, General Álvaro Baltodano, Sr. Laureano Ortega Murillo.

Buenas noches al cuerpo diplomático y organismos internacionales.

Buenas noches a los ejecutivos y colaboradores del Grupo CALSA.

Buenos a los medios de comunicación y buenas noches a todos los presentes.

Un especial saludo al Sr. Keiji, Representante de Honda, quien ha venido desde el Japón a acompañarnos. ENIMOSA, tiene la distribución exclusiva de las motocicletas Honda, las mejores del mundo.

Como es mi costumbre, quiero comenzar mis palabras agradeciendo a Dios por permitirnos llegar hasta donde hemos llegado, por permitirnos vivir lo hermoso de la vida, por darnos la fuerza y la sabiduría para sacar adelante nuestros negocios, por habernos dado el padre y la madre que tuvimos, quienes nos formaron en un ambiente de vocación por el trabajo y nos enseñaron que vale más la honestidad que mil monedas de oro. Como la amistad de todos ustedes.

Ese era el pensamiento de nuestro padre César Augusto Lacayo a quien lamentablemente no lo pudimos disfrutar por mucho tiempo, pues como saben, él murió en la plenitud de su vida. Tenía 47 años de edad, pero, sus enseñanzas fueron inmensas, tan inmensas como sus principios, sus valores y su proyecto de construir un negocio basado en la unidad familiar y en el bienestar de Nicaragua.

Aunque estábamos chavalos, sus enseñanzas crearon un modelo de pensamiento para mi hermano Carlos Reynaldo, para mí y para toda la familia. Como ven, ya la tercera generación de la familia Lacayo Lacayo está asumiendo responsabilidades importantes en nuestro Grupo Empresarial y ya tenemos a una cuarta generación que está estudiando y formándose, teniendo como norte ese modelo de pensamiento que heredamos de nuestro padre.

Pero también de nuestra madre, Doña Ruth Lacayo de Lacayo, quien siempre trabajó a su lado, todos los días, cada minuto, cada hora, cada instante. A nuestra madre la veneramos y la recordamos con mucho amor y respeto.

No quiero parecer jactancioso, de ninguna manera, pero, puedo asegurar que mi padre aró en tierra fértil. Carlos Reynaldo y yo hemos trabajado duro, muy duro. Hemos sido perseverantes en el trabajo, y todo lo hemos hecho trabajando de la mano.

Manos que le hemos extendido a muchas personas, amigos, colaboradores y hasta amigos de nuestros amigos.

Y aunque no siempre nos ha ido bien, en el fondo de todo, lo importante es que nuestro Grupo Empresarial ha salido adelante y tiene, como decimos en buen nicaragüense, mucha caña que moler.

Esta noche está con nosotros nuestro tío Danilo Lacayo Rappaccioli, quien asesoró a su hermana, nuestra madre, en la administración de OCAL cuando faltó nuestro padre. En ese entonces, mi tío Danilo era el Gerente General de la ESSO y obviamente tenía mucho trabajo, pero nunca puso condicionamientos, siempre nos apoyó y lo dio todo por nosotros.

Hoy nosotros lo damos todo por él.

Nos alegra muchísimo saber que está escribiendo sus memorias. Estaremos ansiosos de leer su biografía, pues es un hombre increíble, que ha aportado mucho al desarrollo del sector privado y a la nación.

En ese sentido, quiero pedir un fuerte aplauso para mi tío Danilo.

Muchas gracias por esos aplausos.

También quiero manifestar mi alegría por la presencia de nuestro primo Humberto Sandino Lacayo, quien también fue una pieza fundamental de apoyo cuando mi padre falleció. Gracias Humberto, que Dios te bendiga.

Para la familia Lacayo el egoísmo no es propio de la economía de mercado, para nosotros lo que cuenta es la capacidad de poder competir con igualdad de términos y condiciones. La competitividad es un reto que todas las empresas tenemos, pero es lo mejor que nos puede pasar, porque es la única manera de mejorarnos y desarrollar la economía nacional, sin trampas y sin ningún tipo de intervencionismo.

El Grupo CALSA ha cumplido 80 años desde que lo fundó nuestro padre.

Que fácil es decir 80 años, pero todo lo que hay detrás de ese largo período, es digno de reconocerse.

En una entrevista que una periodista del diario La Prensa nos hacía a Carlos Reynaldo y a mí, nos preguntaba qué significan tantos años en la vida de una empresa.

Yo le decía que nosotros hemos tenido varios terremotos que nos sacudieron fuertemente:

  • La muerte de nuestro padre en 1967
  • El terremoto de Managua de 1972 destruyó nuestra casa y las bodegas de OCAL fueron totalmente saqueadas.
  • En la guerra por el derrocamiento del General Somoza, en 1979, de nuevo fueron saqueadas las bodegas de OCAL.
  • La muerte de nuestro hermano Eugenio, que junto con el entonces Gerente de OCAL, Francisco D Franco, fallece en un accidente aéreo en 1995.
  • Al año siguiente, fallece nuestro hermano Iván Lacayo, en 1996.
  • Y en el año 2002, muere nuestra venerable madre, Doña Ruth Lacayo de Lacayo.

A pesar de tantos golpes, aquí estamos y aquí seguimos.

80 años no pasan en vano.

Carlos Reynaldo será más específico que yo sobre los conceptos éticos y sobre los principios y valores que hemos practicado.

Nuestra filosofía ha estado y continuará estando del lado de la economía de mercado y de la libertad de empresa. Lo decimos categóricamente: la empresa privada es la columna vertebral de la economía mundial, generamos empleos, aportamos a la riqueza nacional, pagamos los impuestos de ley, y aportamos a las inversiones públicas que tanto necesitamos: como carreteras, caminos productivos, hospitales, escuelas y políticas que estimulen la producción nacional.

Por eso aplaudimos todos los esfuerzos que hace el gobierno por mantener la estabilidad macro-económica del país y condenamos cualquier iniciativa externa que pretenda imponer sanciones económicas a uno de los países más pobres de América Latina. Esto último no lo dice César Augusto Lacayo, lo dice el Banco Mundial y la CEPAL.

Como presidente del CEAL Capítulo Nicaragua, me toca exponer en el extranjero la situación económica y política de Nicaragua y yo no me canso de expresar con claridad que nuestro país es un lugar excelente para invertir, que ProNicaragua hace un trabajo extraordinario de facilitación de la inversión extranjera, sin embargo, también soy honesto en explicar que tenemos problemas con la institucionalidad democrática.

La visión de largo plazo es esencial para la empresa privada. Por ejemplo, el próximo año el Grupo CALSA iniciará dos importantes obras constructivas que tendrán una tasa de retorno de varios años. Si yo les preguntara quién de los presentes me podría decir cómo estará la situación política y económica de Nicaragua dentro de 15 años, ¿alguien me lo podría decir?

Por eso es tan importante la institucionalidad y la estabilidad.

El Centro Comercial que construiremos en la carretera norte va a tener 28 mil metros cuadrados y el nuevo edificio Cobirsa III será de 11 mil metros cuadrados.

Actualmente estamos construyendo la empresa Hidroeléctrica La Mora, en el Departamento de Matagalpa, la cual generará 2 megavatios de energía limpia.

Y tenemos más en nuestra cartera de proyectos. Por qué, sencillamente porque creemos y confiamos en Nicaragua, ese ha sido nuestro lema y lo seguirá siendo.

En octubre del 2014 tuve el honor de entregarle al Rey Juan Carlos de España un reconocimiento en nombre del CEAL Internacional. La directiva me eligió por unanimidad para entregarse ese reconocimiento en nombre de la empresa privada de América Latina. Por supuesto que para mí fue un doble honor: el honor de ser yo el escogido y el honor de representar a la empresa privada de América Latina.

Yo voy a confesarles que aproveché el momento para invitar al Rey a venir Nicaragua y le pedí que cuando hablara con inversionistas españoles les recomendara venir a Nicaragua.

Ya hemos visto la alianza que la Fundación CALSA tiene con la Asociación de Urología de España que encabeza mi hermano, el Dr. Miguel Litton Muñoz, eminente médico que viene con su brigada ha realizado casi 2 mil operaciones a personas de escasos recursos, pero, sobre todo, viene a salvar vidas, porque sólo opera a pacientes con complicaciones serias.

Hasta España mi saludo y agradecimiento especial al Dr. Litton quien vendrá en la segunda semana de diciembre a realizar operaciones en la ciudad de León.

Finalizo reiterado nuestro agradecimiento a la Junta Directiva de AMCHAM por este premio de excelencia empresarial, lo cual nos incentiva a seguir trabajando, desde el sector privado por una Nicaragua inclusiva, democrática, próspera y hermanable, como siempre lo hemos sido Carlos Reynaldo y yo.

Siempre he pensado que Carlos Reynaldo y yo tenemos una gran ventaja sobre otros hermanos que trabajan juntos y es que, además de ser hermanos, yo lo escogí como mi mejor amigo, en eso hacemos diferencia, porque no es lo mismo ser sólo hermanos que ser hermanos y amigos.

Eso hay que anotarlo porque la unidad de la familia y la unidad de nuestra Nación, es lo único que nos garantizará fortalecer la economía, en coordinación con las pequeñas, medianas y grandes empresas, trabajando con un mismo objetivo que es el desarrollo humano y el bienestar de Nicaragua, como lo ha hecho el Grupo CALSA durante 80 años.

Muchas gracias.

Palabras de D. Carlos Reynaldo Lacayo:

Gracias Álvaro, gracias a los Directores y Directoras de la Junta Directiva de AMCHAM.

Gracias Nicaragua. Nos sentimos muy orgullosos de ser sus hijos.

Buenas noches, amigos empresarios y empresarias que esta noche han venido a acompañarnos, a mi hermano César Augusto y a mí a recibir este importante Premio a la Excelencia Empresarial que nos ha entregado la Junta Directiva de AMCHAM, en el año del 80 aniversario del Grupo CALSA.

Agradezco la presencia de mi esposa: María Jesús Cardenal de Lacayo, quien ha sido un pilar fundamental en mi vida, ella me ha inspirado y me ha animado en muchas ideas exitosas. María Jesús es para mí la señal que marca la ruta hacia adelante.

Lamento la ausencia de nuestra hija María Jesús Lacayo Cardenal, que, aunque físicamente se encuentre en Londres, nos acompaña con su cariño de siempre. Como muchos saben, ella recién terminó su Juris Doctor en Leyes en la Universidad de Harvard.

Gracias a mi hermana Regina por estar presente, a Orlando mi cuñado, a mi tío Danilo y a mi tía Claudia, a mi primo Humberto Sandino Lacayo y Argentina su esposa, a mi tío Benjamín Gallo Lacayo, a todos nuestros sobrinos y sobrinas, en fin, a toda nuestra familia, ejecutivos y colaboradores del Grupo CALSA.

Embajadora Laura Dogu, gracias por su presencia y a su esposo Aydin Dogu.

A nuestros amigos de siempre, Carlos y Vivian Pellas.

A las autoridades del Gobierno que nos acompañan.

Veo a casi todos ex presidentes y ex vicepresidentes de AMCHAM. Por favor, reciban mis saludos especiales.

A todos los presentes les decimos: muchas gracias.

(*) Quiero comenzar mis palabras con dos anécdotas:

  • Alfredo Pellas – Historia de los homenajes.
  • Anécdota sobre Chiclets Wrigley. Productos americanos, Colegio Centro América – Relación con España.

Ya lo dijo César Augusto: el premio que hoy hemos recibido lo aceptamos con mucha modestia, pero yo quiero agregar que lo aceptamos con un enorme agradecimiento, porque, si hay algo que aprendimos de nuestros padres y abuelos es ser agradecidos con quienes han tenido la bondad de brindarnos: amistad, respeto y reconocimiento por lo que somos.

Yo agradezco en lo profundo a mi padre: César Augusto Lacayo y a mi madre Ruth Lacayo de Lacayo por sus ejemplos de principios y valores que nos inculcaron, por enseñarnos que el trabajo honrado dignifica a los seres humanos y que los negocios siempre deben hacerse bajo la luz, no bajo la sombra.

César Augusto y yo somos hermanos, cada uno con su propia personalidad, pero eso no nos ha impedido trabajar juntos, emprender juntos, invertir juntos, hacer negocios juntos, primero por nuestra familia y segundo por nuestra patria.

Eso sí, nunca hemos creído que los negocios se pueden hacer de la noche a la mañana, por el contrario, nuestra estrategia de inversiones se basa en el largo plazo, en el esfuerzo por escoger bien a nuestros socios y dentro de un pensamiento común, que es invertir para aumentar el Producto Interno Bruto de Nicaragua.

Siempre hemos trabajado por el desarrollo y por el bienestar de nuestra nación, sin importar ni el momento ni las condiciones: favorables o desfavorables. Nuestra visión de largo plazo es la que nos ha permitido avanzar sin patinar.

Porque la verdad debemos reconocerla: en Nicaragua hemos vivido tiempos difíciles, mejor dicho, muy difíciles, pero, aun así, nunca nos hemos sentido vencidos.

Todos conocemos los problemas políticos, económicos y sociales que vivimos en los años ochenta. Eran tiempos de polarización y guerra. Nuestra sociedad quedó atrapada entre la guerra fría y el conflicto Este – Oeste.

Fue triste. El propio presidente Ortega lo reconoció en la pasada reunión de AACLA, cuando recordó la magnitud de la polarización política que hubo en los años ochenta.

En ese tiempo, algunos empresarios nos reuníamos para tratar de darle vida a AMCHAM. Éramos pocos y sabíamos que la situación era adversa, pero nunca perdimos las esperanzas de que un día las cosas iban a cambiar.

Mi gran amigo, Fernando Robleto Lang (Gerente de la ESSO en aquel entonces), Carlos Pellas Chamorro y mi hermano César Augusto pueden dar testimonio de lo que estoy diciendo.

Lo importante es que el país encontró una salida pacífica al conflicto armado. La guerra fría terminó, Doña Violeta Chamorro llegó a la Presidencia y las condiciones cambiaron, el mundo cambió y los nicaragüenses aplaudimos su proyecto de paz, reconciliación y democracia.

En lo personal celebro que hoy la OEA nos esté ayudando en ese proceso de reformas políticas que tanto necesita Nicaragua y espero que el gobierno sepa implementarlas con un sentido de Estado y de Nación, pues nos corresponde a los nicaragüenses tomar nuestras propias decisiones y soluciones.

Como decía, somos personas con pensamiento positivo. Nunca perdemos las esperanzas, creemos firmemente en que nuestro país logrará saltar las barreras de la desigualdad y que la clase media llegará a ser amplia y fuerte.

En el Grupo CALSA, nuestros Ejecutivos y colaboradores -a quienes también saludamos esta noche- saben que cuando planificamos nuestras inversiones, siempre nos proponemos crear clase media, dar acceso a la seguridad social para que las familias mejoren su económica y su nivel educativo.

Como promotores de la empresa privada, una de nuestras ambiciones es producir profesionales y técnicos que se animen a emprender negocios exitosos.

Para nosotros la educación es fundamental. Ya hemos visto cómo la Fundación CALSA impulsa el Programa Supérate, que es una franquicia social en conjunto con la Fundación Sagrera Palomo de El Salvador. Siéntanse invitados a conocer el Centro Supérate, cuando quieran, con mucho gusto les recibiremos.

En nuestro Centro Supérate captamos a los mejores alumnos de la escuela pública y durante tres años reciben clases de principios y valores, inglés como segunda lengua y computación. Es un proyecto a tono con otra de nuestras grandes inclinaciones: la Responsabilidad Social Empresarial.

Hace doce años, cuando fundamos UNIRSE, siendo yo su primer Presidente, éramos pocas las empresas afiliadas. Sabíamos que teníamos un gran reto por delante. Hoy UNIRSE es la organización rectora de la RSE en Nicaragua y ya no digamos la reputación de INTEGRARSE, que es la federación que fundamos a nivel de Centroamérica.

Pero, volviendo a la historia de AMCHAM, en 1991 asumí la Presidencia de AMCHAM y me siento orgulloso de haber aportado a su refundación. Comenzamos con 20 ó 30 empresas y hoy tenemos más de trescientas empresas asociadas.

César Augusto, mi hermano, fue vicepresidente y fue también varias veces director, es decir, miembro de la Junta Directiva de AMCHAM.

Con los años, es realmente satisfactorio ver que la Cámara se ha ido fortaleciendo con entusiasmo, se nota que hay muchas personas comprometidas y que hay relevo generacional, lo cual es muy importante, pero tenemos que cuidar más el factor UNIDAD.

A nosotros nos alegra mucho recibir este premio que nos ha otorgado AMCHAM porque somos amigos de los Estados Unidos y promotores de las relaciones comerciales bilaterales.

A César y a mí nos une un vínculo muy fuerte con los Estados Unidos. Desde jóvenes mi papá nos envió a estudiar a la Academia Militar, luego a las Universidades y más tarde fundé -como ex alumno- el Club de Harvard Nicaragua, siendo su primer presidente.

Como se ha dicho, nuestro Grupo Empresarial tiene 80 años y desde sus orígenes representamos diversas empresas y marcas de los Estados Unidos: tengo que subrayar las muy apreciadas pilas Rayovac, Spectrum Brands, Black & Decker, Remington, Kellogg´s, General Mills, Tabasco, 3M, Hanes, American Honda (aprovecho para agradecer la presencia del Sr. Keiji SAN), Hertz, Ford Motor Company, entre otras marcas.

Como podemos apreciar, desde su fundación, hace 80 años, el Grupo CALSA nace con una fuerte relación comercial con los Estados Unidos, por eso AMCHAM es nuestra aliada estratégica.

Si nos preguntamos, por qué nos están dando este premio, todas las respuestas que encuentro giran alrededor de la siguiente frase:

“El camino hacia la vida productiva comienza cuando logramos que nuestros objetivos sean congruentes con nuestros principios y valores”.

César y yo tenemos 47 años de haber asumido la dirección de las empresas del Grupo CALSA. En ese largo período, los principios y valores han sido la plataforma ética que nos ha ayudado en todo:

A seleccionar bien a nuestros socios, a fortalecer las relaciones con las casas comerciales que dignamente representamos, a construir con eficiencia la red de distribución de OCAL, que fue la primera empresa que creó mi padre y que hoy atiende 18 mil puntos de venta, garantizando que el consumidor final compre al mismo precio en todo el país. Ese es un aporte social importante que da OCAL a la economía de la gente de bajos ingresos.

Sobre esa plataforma ética es que fundamos, hace 40 años: Inmobiliaria Cobirsa, pionera en el desarrollo de la carretera a Masaya.

Cuando nadie se arriesgaba a construir más allá del Camino de Oriente, nosotros levantamos el primer edificio Cobirsa I que ocupa Movistar, luego construimos módulos de negocios que rentamos a empresas de prestigio. Más tarde construimos el edificio Cobirsa II, que ocupan Walmart, PWC, el Banco Mundial, Ericson, ProNicaragua, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y otras destacadas empresas.

Pero, lo más importante de todo, es que con la construcción de la Plaza Cobirsa Santo Domingo, en su momento enviamos un fuerte mensaje de CONFIANZA en Nicaragua y en la necesidad de la unidad del sector privado, organizado en AMCHAM, en el COSEP y en todas las Cámaras empresariales.

Eso nos satisface mucho.

Pero también nos sentimos orgullosos de ser socios fundadores del BAC Credomatic, junto con nuestro hermano Carlos Pellas y la familia Pellas, y a pesar de que ya no somos socios, continuamos siendo parte de la Junta Directiva. También acompañamos a Carlos en la fundación de Seguros América y nos honra ser socios y miembros de su Junta Directiva.

Hay algo que no puedo dejar de mencionar es que César y yo, con el respaldo de nuestra familia, fuimos fundadores de la primera empresa de telefonía celular de Nicaragua y Centro América, me refiero a NICACEL, misma que fundamos en el año 1992, hace 25 años, luego Motorola y más tarde Bellsouth, la cual vendimos a Telefónica. Cuando nos metimos a ese negocio, algunos nos dijeron: no sean locos, la economía de Nicaragua no aguanta ese tipo de “lujos”. Ya ven, ahora cada uno de nosotros nos damos el “lujo” de cargar un celular y hasta dos.

En ese sentido, valoramos como muy positivo ser pioneros de la telefonía celular.

Son muchas las cosas que podemos comentar sobre nuestra larga vida en los negocios, pero hay cosas que no puedo olvidar, haber sido Presidente de la Fundación Colegio Americano Nicaragüense, cargo que desempeñé durabte diez años. Además, fui Director del entonces COSIP, hoy COSEP, del INDE y de FUNDE.

Tampoco puedo dejar de anotar que soy el Cónsul General Honorario con mayor tiempo de permanencia en Nicaragua. Desde 1990, hace 27 años, represento con mucha dignidad los intereses del Gran Ducado de Luxemburgo. Aprovecho para saludar al Sr. André Biever, Encargado de Negocios del Gran Ducado de Luxemburgo en Nicaragua. Luxemburgo ha sido muy generoso con el pueblo de Nicaragua, con más de 160 millones de dólares en cooperación para el desarrollo no reembolsable.

Por otro lado, siempre me he sentido honrado de ser, desde 1980, Director del Comité Nacional de INCAE y miembro del Consejo Asesor de la Presidencia de INCAE, escuela de negocios con  ue como sabemos tiene nombre y prestigio internacional, por su alta calidad académica y formación de profesionales, especialmente de Nicaragua, Centro América y a nivel mundial. Ya son más de 14 mil graduados.

Para finalizar, me pongo mi sombrero de Presidente Fundador de éste, nuestro Club Terraza, que hoy preside mi hermano César Augusto y les damos a todos una cordial bienvenida.

También quiero agradecer a todo el equipo de trabajo de AMCHAM que ha trabajado intensamente por el éxito de este evento, a nuestra Asistente Martha Zamora, a nuestro Gerente de Comunicación Corporativa, Walter Lacayo Guerra y a todas las personas involucradas en la organización. A todos les decimos: muchas gracias.

Me despido reiterando nuestro agradecimiento con la Junta Directiva de AMCHAM por este reconocimiento que ojalá sirva como incentivo para el fortalecimiento del sector empresarial y que la unidad con mi hermano César Augusto sea un ejemplo de trabajo y prosperidad para nuestra querida Nicaragua.

El mejor legado que le podemos dar a Nicaragua y los nicaragüenses es que podamos decir:

We ain’t seen nothing yet.

Por lo que estamos haciendo y seguiremos haciendo por nuestra querida Nicaragua, Nicaragüita.

Muchas gracias.

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