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Acerca de María

Por Edgard Macias Gomez.-

Los nicaragüenses somos un pueblo mariano. Esto quiere decir que tenemos una especial admiración por María de Nazareth, la madre de Jesús de Nazareth, el Mesías. De hecho la fiesta de carácter nacional, en todo el  sentido de la palabra, es el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, y la noche del siete de diciembre, se celebra la fiesta callejera llamada “La Gritería”, en donde el pueblo nicaragüense tradicionalmente organiza en sus casas altares con la imagen de María, mejor referida como la Virgen. Los católicos salen en grupos y van visitando esos altares para cantarle a María y en cambio reciben regalos de los anfitriones que consisten en frutas, comidas preparadas, juguetes y otro tipo de obsequios. Consiste en una fiesta de fraternidad y sana alegría que une a la población. Originaria de la ciudad de León, esta fiesta con los años se extendió a toda  Nicaragua y es en realidad una verdadera celebración nacional. Hay otras celebraciones, como la de Santo Domingo de Guzmán, pero esta es una  fiesta local de la ciudad de Managua, así como hay otras celebraciones a los santos patronos de las diveras ciudades y pueblos nicaragüenses.

No se trata de una adoración a María, sino veneración y admiración por haber sido la madre de Jesucristo.

Y es que la gente piensa en María desde la perspectiva teológica. Muy pocos la piensan desde la perspectiva humana, ya que ella fue un ser humano de carne y hueso y su labor como madre, posiblemente solo la comprendan las mujeres que son madres dedicadas y abnegadas.

Según los evangelios sinópticos, Jesús no recibió ninguna formación formal o académica en materia religiosa; lo único que mencionan es que de los doce años a los treinta, desapareció de la vida pública, o sea que no se sabe dónde estuvo ni se sabe nada suyo, hasta que aparece ante San Juan Bautista en el rio Jordán como seguidor de Juan y a la muerte de este a manos de Herodes Antípas, asume el liderazgo de la lucha en el anuncio del Reino de Dios.

Según los sinópticos solo  se sabe, que María y José, con Jesús muy tierno, salieron huyendo de Belen para que no fuera asesinado por la soldadesca de Herodes el Grande, y se fueron a refugiar a Egipto, que era la gran potencia de aquellos tiempos a donde acudían los que huían de la opresión en otros lugares del mundo conocido de esa época, regresando a vivir a Nazareth después de la muerte de Herodes.

María, así como su prima Isabel, pertenecían a familias de sacerdotes, posiblemente miembros de la  familia de Levi, que era la tribu que había recibido esa responsabilidad en tiempos de Moisés, así que debe haber recibido una formación religiosa básica en el seno de su familia, tanto por parte de su madre Ana como de su padre Joaquín. Esta formación religiosa fue la que ella transmitió al niño Jesús, acompañada por su amor de madre, su Don de gente, su modo de ser y  ayudada por José que demostró también ser un gran ser humano. Ambos padres dieron a Jesús una formación básica llena de humanismo y respeto. Debemos recordar que en la cultura mediterránea, de la cual la cultura hebrea era parte importante, la primera educación que recibían los hijos se daba en el seno de la familia, nada más que era una educación eminentemente religiosa, pues vivían en un estado teocrático, donde poder y religión se combinaban para ejercer dominio sobre el  pueblo.

Así que, aunque hay otras teorías en cuanto a que Jesús recibió una educación formal en otros lugares, por ejemplo con los Esenios, la India y el mismo Egipto, y él mismo acepta ser un Maestro cuando sus amigos de lucha, los apóstoles, le llaman así, la verdad es que lejos de conjeturas, lo único concreto que aparece en los evangelios, es la educación recibida en el seno de su familia, en Nazareth, que debe haber sido buena pues cuando a los doce o trece años, ocasión en que sus padres lo llevan al templo, deja maravillados a los sacerdotes y doctores de la ley con sus preguntas e intervenciones. Y cuando ya adulto regresa a Nazareth y comienza a predicar, sus paisanos también quedan sorprendidos al ver su  sabiduría. ¿Y, no es este el hijo de José el carpintero, de donde le viene tanta sabiduría?

Pues le venía de su educación en el seno de su familia, en donde José y María fueron los encargados, como buenos padres, de darle la formación que todo buen hebreo debía recibir. Si por sus frutos se conoce algo, o a alguien, el maravilloso humanismo de Jesús nos dice de la extraordinaria labor educativa que hizo María en él. Los actos de Jesús, sus actitudes, sus enseñanzas, su sacrificio, su servicio a los demás, muestran que tuvo progenitores extraordinarios, y una madre prodigiosa.

Por supuesto que debemos tener en cuenta que Jesús era un niño genio, un niño prodigio, y por eso pudo absorber, aprender y desarrollar, toda la información que recibió de sus padres, de la comunidad en donde creció, y de las lecturas que hizo, pues varios pasajes de los evangelios muestran que sabía leer y escribir,no eraun campesino analfabeto.

Así que contemplando a María desde la perspectiva de ser humano, como fueron todos los sujetos que aparecen en los evangelios, incluyendo el mismo Jesús y José, su padre putativo, encontramos en ellos, especialmente en  estos últimos a ejemplares de la raza humana dignos de admiración. Ya no digamos, si tomamos en cuenta, los sufrimientos que tuvo María mientras  se dio la época de la predica y luego la crucificación y resurrección de su hijo Jesús. Fue una madre muy sufrida, pues siempre supo que su hijo era algo especial y que la tarea a la cual estaba destinado le acarrearía sufrimientos.

La admiración y veneración que los nicaragüenses tenemos por María, no es solo debido a la catequización teológica de María, desde una perspectiva eminentemente  religiosa, sino el reconocimiento de que, como ser humano, fue algo excepcional.

¿Quién CAUSA TANTA ALEGRIA? ¡LA CONCEPCION DE MARIA!

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